¡Vacaciones!

Uno de los momentos más esperados del año; cuando el celular deja de sonar, cuando el teléfono no te levanta sino que tú lo despiertas a él, cuando el tiempo avanza más lento, cuando nos vamos de vacaciones.

Los de tierra fría buscan la playa, los de tierra caliente se van a la montaña; aeropuertos, terminales, carreteras, hoteles, todo se llena de millones de personas que buscan salir de la rutina, cambiar de ambiente, conocer, disfrutar de otros lugares, tomar vacaciones aunque haya que descansar después de llegar del viaje.

La sensación irremplazable de hacer maleta, de tomar carretera o de ir camino al aeropuerto no puede opacarse con nada, ni las filas, ni los retrasos, ni los precios altos, salimos a divertirnos y nos divertimos cueste lo que cueste. A veces con amigos, a veces en familia o simplemente en compañía de un buen libro, decidimos dejar nuestra vida diaria por unos días para llenarnos de experiencias, de imágenes, de recuerdos. Porque al fin de cuentas eso es lo que vale, todo lo material que atesoramos puede irse en un abrir y cerrar de ojos, pero los atardeceres, los bailes, las risas, los sabores, los amigos que conocemos cuando viajamos se quedan guardados en nuestra mente para siempre. Yo aún tengo recuerdos de mis vacaciones de niño; normalmente con la familia, íbamos a la playa por los famosos cinco días y cuatro noches. Eran mis encuentros con el mar y el olor a sal, el olor al aire acondicionado de los almacenes y de los hoteles, la comida con sabor diferente, la música en vivo. Todas esas experiencias que nutrían mis charlas con amigos cuando regresaba, eran la respuesta elaborada de ¿Dónde fuiste de vacaciones?

¿Qué es lo delicioso de salir de vacaciones? Hacer una pausa, un alto, un cambio. Nos regalamos un descanso en los pensamientos, en las emociones, nos regalamos mucho aprendizaje, mucha información. Las vacaciones son recarga de energías, así lleguemos físicamente agotados, son inspiración, son sonrisas que nos atacan a solas, son el tiempo mágico en el que valoramos precisamente eso: nuestro tiempo, los momentos de calidad que nos regalamos.

Yo ya llevo varios meses de vacaciones, porque como leí hace poco, cuando uno hace lo que le gusta no tiene que volver a trabajar ningún día de su vida. Así que yo no trabajo, yo hago lo que me encanta, divido mi tiempo entre la pasión por la música, la escritura y correr, aprecio cada aliento y cada minuto de vida, lo disfruto, no tomo nada a la carrera pero tampoco dejo pasar las cosas importantes.

Igual me voy de vacaciones, a llenarme de sueños, a recargar la imaginación, a probar sabores nuevos, a refrescar la mente que con seguridad seguirá aferrada a sus memorias pero que renovará imágenes, me voy a disfrutar de unos días a otra velocidad, con otro ritmo, con otro sabor. ¡Ya les contaré!

Y Uds. ¿Qué van a hacer estas vacaciones?

Feliz fin de semana largo

Luis