Cuando la música no es tu único trabajo.

Hay miles de artistas allá afuera tratando de abrirse camino en un medio que es extremadamente difícil. Es probable que, sin darte cuenta, los veas a diario en las calles o que incluso trabajes con uno de ellos, así no tengas ninguna relación con la música, más que disfrutarla cuando la escuchas.

Hacer música o cualquier otro arte no siempre te da para vivir; muchos de los artistas que ves en clubes o presentaciones privadas, tienen otro trabajo con el que subsisten mientras comparten el tiempo con una pasión verdadera.

Hoy mientras escribo esta nota, recuerdo con especial afecto al maestro Fernando Cancel. Lo recuerdo porque hace apenas unos días nos cruzábamos mensajes que poco tenían que ver con la música. Me decía: “Lucho, ya tenemos luz en toda la isla, nos costó pero logramos recuperar el fluido eléctrico a eso de las 2 de la mañana, yo llegué a las 3 a casa”.

Fernando Cancel, la voz de tantas composiciones con las que nos hemos enamorado muchos de nosotros; el dueño de ese timbre característico de Haz Una Hoguera o de esa hermosa canción que está lanzando que se llama Te Amo Tanto, es el jefe de supervisores de la sección de calderas de la Termoeléctrica de Palo Seco en Puerto Rico, planta que es vital para la estabilidad de la energía que utiliza el norte de la isla. Y hablábamos del tema porque después de la serie de sismos que han azotado el país en los últimos días, la labor de todo el personal que trabaja en la planta, ha sido titánica para garantizar el servicio a los usuarios.

Fernando trabaja hace 27 años y medio en la industria de la energía. ¿Quién lo diría? La salsa que ha sido el medio por el cual lo conocen en varios continentes, ha sido un trabajo paralelo que comparte con turbinas y vapor.

Junto a Jeannette, el único y verdadero amor de su vida, se lanza a una aventura intensa y arriesgada: en marzo de 2020, Fernando le dice adiós a la energía térmica para darle la bienvenida a la energía de su proyecto como solista. Todo un reto que seguro le traerá muchas satisfacciones, porque la música que trae es espectacular, sentida e interpretada con el corazón.

Así como él, muchos de nosotros hacemos a diario otra cosa mientras llevamos la música por dentro. O si no que lo diga Alexis Rodríguez, con quien compartimos la oficina y el gusto por las canciones, o mi admirada Chris Montañez quien es mi blogera favorita sobre salsa y que con su pluma nos enseña las pequeñas grandes anécdotas de ese mundo mágico. Ella, también como nosotros, tiene su trabajo que comparte con la pasión de maelera y salsera entusiasta.

Llegará tarde o temprano la hora de seguir al maestro Cancel en sus pasos; nos retiraremos de lo que hemos hecho toda una vida, para hacer lo que quisimos hacer todo este tiempo. Eso solo prueba que los sueños, cuando vienen del corazón, son más fuertes que todo.

Por lo pronto, entre música y energía, seguimos disfrutando de las dos cosas y creando balance en nuestra vida.

¿Qué otra pasión comparten en sus vidas?

Nos leemos, feliz semana.

Nunca detenerse

¡Qué bueno volver¡

Hace mucho no me sentaba frente a esta pantalla que fue el repositorio de mis sueños, memorias y vivencias durante más de un año. Definitivamente se siente bien volver y sobre todo sentir que las palabras se agolpan queriendo salir como antes; que las ideas se vuelven letras y puedo de nuevo golpear el teclado sin pausa, con pasión, con ganas.

Ayer tuve de nuevo la fortuna de hablar con el maestro Carlos Cuto Soto. Genio, músico, productor y arreglista, quien ha trabajado con grandes estrellas entre las que se cuentan Luis Enrique, Tito Nieves y Jerry Rivera, a quien le produjo el disco Cuenta Conmigo, uno de los más vendidos en la historia de la salsa. El maestro Cuto y su orquesta La Isla Bonita cumplen 30 años de mantenerse vigentes en la salsa y tengo el honor de decir, que entre tantas estrellas con las que ha trabajado, él aceptó realizar los arreglos de algunas de mis canciones, obras que aún no han sido grabadas y que están ahí, guardadas, esperando salir a la luz en cualquier momento. Y hablando con él le contaba de la pausa que he hecho en mis sueños de música mientras termino otros proyectos totalmente diferentes. Con su voz pausada pero llena de la sabrosura boricua me dijo: ¨no te detengas, no te rindas, no te detengas¨.

Esas palabras me reconfortaron profundamente, no solo porque vienen de todo el talento y la experiencia de un maestro como él, sino porque siendo tremendamente sencillas, resumen el mantra de todos los que luchamos por lo que queremos en la vida. Nunca detenerse. Por más que las cosas se pongan difíciles, por más que la tormenta arrecie o la montaña se vuelva interminable, nunca detenerse.

Así que volví a escribir; como un mensaje para mí mismo que me recuerde que tengo cosas pendientes que también son importantes. Que por más que esté ahora en otro proyecto, no debo olvidar quien soy y la pasión que me mueve.

Precisamente, hablaba también hace unos días, con el Dr. Antonio Guzmán. Gran ser humano e integro profesional de la salud, sobre las pasiones. ¿La suya?  La medicina. Es un gran médico, pero además es un salsero de esos de zapato blanco; así que siempre hay tiempo para hablar de buena música con él. ¨No olvides tu otra pasión que es la música¨, me decía.

A veces el universo te manda mensajes con la gente que te aprecia, y el secreto está en escucharlos. Quizá tenga que seguir posponiendo por unos meses más todos mis planes, pero tengo claro que voy a retomarlos con más ganas que antes.

Para todos aquellos que tienen sus sueños en pausa, que tomaron un desvío o se permitieron retroceder un poco para volver más fuertes, para todos nosotros: se vale tomar un descanso, se vale desviarse por un momento, pero nunca se puede perder el norte o detenerse, jamás detenerse.

Feliz semana

P.D.

Hay gente en la vida con quien siempre vas a querer estar en contacto y que cuando sus saludos aparecen, irremediablemente te pintan una sonrisa en el rostro.

 

La lógica y el estómago

Cuando tenemos que justificarnos en exceso las decisiones personales, es porque no obedecen a lo que queremos sino a lo que debe ser hecho.

La lógica es la exactitud por naturaleza, no tiene controversia y responde a la razón en un universo donde todo tiene sentido. Aliados de ella son la estadística, el análisis, la probabilidad y el proceso.

La emoción no responde a nada más que la intuición y el deseo. Es voluble, etérea y no resiste juicios, ¡ah! pero como carcome cuando de tomar decisiones trata.

Nos enfrentamos a la necesidad de tomar decisiones en todo momento. El grado de complejidad va desde escoger la prenda que vamos a vestir hasta trazar líneas que definirán la vida misma. Un gran porcentaje de esas decisiones se toman gracias a los procesos y a los procedimientos: benditos flujo gramas que nos facilitan la tarea de decidir. Están basadas en las estrategias individuales y normalmente obedecen a objetivos mayores.

Hay unas pocas sin embargo que como aves de rapiña dan vueltas y vueltas en la cabeza. Se alimentan del riesgo y la incertidumbre para carcomer el alma y espantar el sueño; se ríen a carcajadas del conflicto que generan entre la lógica y el estómago.

¿Qué es lo mejor? ¿Qué se debe hacer?

¡No sé! Cuando se entiende la necesidad y no se encuentran razones para no seguir un camino, pero simplemente no se quiere seguir esa ruta, es cuando la dicotomía se vuelve insoportable.

Sueños y realidad, razón y emociones, tiempos y motivos, obligación y pasiones bailan al ritmo de una pieza compleja y despiadada. El universo no perdona a los indecisos, pasa de largo, cobra inexorablemente lo que no se aprovecha y pocas veces da segundas oportunidades. Aún así, nos arriesgamos a tentar el destino por seguir las pequeñas voces internas. El estómago no le hace caso a la razón y le crea conflictos, pero la matemática es fría, elocuente, simple y por lo tanto hermosa.

No tiene sentido pensar en el qué tal si… el futuro no se puede predecir así que debe escribirse el presente como uno quiere que lo lean después.

Por último, una frase de uno de mis escritores favoritos:

No me da vergüenza sentir miedo, porque el miedo es mi mecanismo de defensa favorito.

Feliz inicio de semana y buenas decisiones

Luis

Los sueños nunca mueren, solo se aplazan.

Ayer veía en uno de los trinos de Carlos Arturo El Petiso Arango, un mensaje en el que decía que lleva 18 días poniendo a punto el inicio de su nuevo proyecto deportivo: Zona Libre De Humo Radio. Recordé las primeras charlas en las que me hablaba de su proyecto y de todo lo que rodea un esfuerzo monumental como este. Poca gente sabe todo el trabajo que hay detrás de bastidores para sacar al aire un programa deportivo.

Carlos es sin duda uno de los periodistas deportivos con mayor potencial en el país. Su estilo serio y profesional le ha servido para consolidarse como un referente no solo del deporte sino del diario vivir en Cali y el Valle del Cauca.

Hoy traigo su historia a Estructuradamente porque es un ejemplo fehaciente de lo que se puede lograr cuando se persiguen los sueños con pasión hasta hacerlos realidad.

No son solo 18 días. Zona Libre no es el resultado de la improvisación o del azar, la suerte no existe para el que trabaja. Zona Libre es el fruto de todo el esfuerzo, los sueños y el cariño que han entregado grandes profesionales.

Hoy, cuando suene el pito simbólico que dará inicio a este nuevo proyecto, no solo Carlos y el equipo de trabajo se sentirán felices, sino que, seguramente, don Gonzalo estará muy orgulloso atestiguando desde ese lugar especial el éxito de su hijo.

Para mí es un honor ser parte, aunque a la distancia, de este gran equipo, pero sobre todo saber que contribuí con algo a la materialización de este sueño.

Mi respeto a Carlos El Petiso Arango, Ricardo El Gato Arce, Pipe Espinal, Nelson Calceto, Jeferson Piña, Jorge Puerto,

Felipe Delgado, Manolo Ochoa, Eddie Salazar e Igor Dario.

Todo lo mejor en esta nueva aventura.

Los sueños nunca mueren, solo se aplazan.

Luis Lucho Salgado

Paletas y números

¿Qué pasa si le digo a mi mente no más?

El peor enemigo que podemos tener es aquel que vive dentro de nosotros. El enemigo más poderoso que podemos tener es nuestra propia mente, porque confiamos en ella, dependemos de ella y principalmente porque tendemos a creer todo lo que nos dice. Por eso cuando nos juega malas pasadas, nos llena de miedos, tristezas o fantasmas, se vuelve muy difícil convivir con ella.

Pero ¿qué sucedería si un día decidimos no escucharla, pedirle que detenga los pensamientos, decirle que no necesitamos sus miedos o sus problemas? ¿Qué pasaría si categóricamente le hacemos saber que está para ayudarnos en hacer de esta vida algo mejor, y no para hacernos desperdiciar esta oportunidad única que tenemos de vivir?

¿Imposible? ¡No realmente!

Desde la óptica de mi experiencia y sin pretender ser un experto, creo que tenemos dos mecanismos en nuestro cerebro: la imaginación y la razón. El primero es mágico, necesario para soñar, especial y absurdo a veces; es el de los arcoíris que llevan al tesoro perdido y las paletas de sabores extraños. El segundo responde a las verdades exactas del universo y la matemática; es frío, claro y conciso. Dependemos de este para mantener nuestros pies en la tierra.

Necesitamos de ambos para ser integrales y exitosos, son necesarios para vivir en sociedad y definitivamente para alcanzar la felicidad.

Así que cuando el lado racional tome ventaja, permítete soñar un poco, corta las amarras y escápate a una nueva aventura, viaja, ¡vive!

Y cuando empieces a darte cuenta de que muchas cosas extrañas se están apilando en tu mente, sé claro: detente y pon tus pies sobre la tierra, deja las tonterías a un lado y vive tu vida.

Nada es fácil pero tampoco hay demasiadas cosas imposibles, solo hay un montón de tareas que nunca empezamos por miedo o por pereza.

Así que ningún extremo es bueno. Busca el balance y nunca pierdas ni tu cielo ni tu piso, pero sobre todo, no pierdas la capacidad que tienes para evitar que un solo lado de tu mente controle tu mundo, porque somos un cúmulo de sensaciones, pensamientos y hechos.

Ni el miedo es lo peor ni la osadía es siempre la solución. La mente es nuestra gran aliada, nuestra mejor arma y algunas veces puede ser nuestra peor pesadilla, pero siempre podemos decirle que pare de jugarnos malas pasadas.

Felices fiestas para todos

Estructuradamente

With all my love to my Strawberry Lolipop

Navidad

La época donde todo es posible, el mes de la magia, de las luces, de la familia, de la nostalgia y de estar cerca de los que amamos. ¡Es Navidad!

Para muchos la navidad se circunscribe al 24 de diciembre. Para otros como yo, la navidad es un estado que dura todo un mes. Son 31 días en los que se experimentan grandes emociones que a veces contrastan entre sí, pero que definitivamente son muy intensas.

En mi niñez la navidad empezaba el 7 de diciembre con las velitas. Era el día en el que se abría oficialmente la magia y la ilusión. La familia entera, los amigos, los primeros amores, todos reunidos encendiendo las luces de una nueva esperanza. Aún quedaban algunos días de clase pero ya se veían las vacaciones a la vuelta de la esquina; la casa de la abuela olía a desamargado* y buñuelos calientes todo el tiempo y todos parecían sonreír más. En mi Cali el efecto era aún más fuerte porque se empezaba a respirar el clima de feria. La música de fin de año inundaba las calles replicando ese ambiente ya tan familiar que se siente en la ciudad por esta época.

El 16 de diciembre empezaba la recta final con las novenas; noches de familia, de comida y de cantos, en las que los mayores trataban de mantener viva la tradición, que a su vez se alimentaba de la alegría y los sueños de los niños que hacían sus cartas repletas de pedidos al niño Dios. ¿Cómo olvidar la nostalgia de los villancicos o las noches llenas de luces y faroles?

Los que habían estado lejos empezaban a llegar. Con ellos llegaban las historias de mundos mágicos y totalmente diferentes, las costumbres, los relatos. Algunas veces llegaban miembros nuevos de la familia que todos abrazábamos como propios y, por supuesto, más regalos. Era el momento perfecto para encontrarse con aquellos que no habías visto en mucho tiempo; la alegría del reencuentro mezclada con la nostalgia de saber que partirían de nuevo.  La noche del 24 era eterna. La espera por la cena y los regalos, las carreras por toda la casa llena de papeles, el ruido de la pólvora, los mayores reunidos en la sala y los niños entre juegos y risas corriendo por todas partes. El 24 era sin dudas el día de la ilusión.

Justamente una semana después, la familia se reunía de nuevo. Esta vez había fiesta. Todos los abrazos de la media noche estaban cargados de cierres y de promesas. Era la noche de los grandes pero no por eso dejaba de ser especial para los chicos. Navidad terminaba, aunque tuviéramos una ñapa el día de reyes, con las campanas de una canción triste. Definitivamente ese era el día de la nostalgia.

Para muchos la navidad es un día. Para algunos de nosotros la navidad es todo un mes y sobre todo es un estado en el que experimentamos todas las emociones en porciones recargadas. Claro que no todo es alegría. Porque extrañamos a los que no están y porque, al ser un mes de contrastes, vivimos de primera mano como algunos lo tienen todo y como otros no tienen nada. Justamente por eso es una gran época para compartir, para agradecer, para perdonar, para regalar amor.

Bienvenida la navidad con los kilos de más, los aguinaldos, los villancicos, la familia, las luces, pero sobre todo con la paz y el amor en nuestras familias y la gente que amamos. Salgamos a compartir, sonríamos más, discutamos menos y que los sueños se cumplan y los balances sean positivos.

Feliz diciembre, ¡feliz navidad!

*La palabra desamargado no existe en el diccionario real de la lengua española, pero sí en la memoria que trae los sabores de las cáscaras de cítricos calados o de otras frutas que a fuego lento se dejan reducir para ser servidas junto con las brevas, la natilla, los buñuelos, el arroz de leche y el manjar blanco o dulce de leche tradicional, formando un postre navideño infaltable en la tierra donde nací.

Feliz vuelta al sol para Estructuradamente

Ha sido un año maravilloso

El año en el que empecé a escribir Estructuradamente y con toda la humildad, tratar de compartir algunas de mis experiencias.

Hubo fantasmas, miedos, baches, pero sobre todo muchas ganas y la alegría de ver todos sus comentarios.

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Feliz vuelta al sol para Estructuradamente

y gracias a todos por leerme y por compartir sus propias experiencias.

El extraordinario poder del agradecimiento

A pesar de ser un gesto tan poderoso, muchas personas no entienden su efecto y a algunas les cuesta agradecer o incluso recibir agradecimientos.

La palabra gracias no es precisamente una de las más usadas en el idioma español. De hecho decimos más, gobierno, presidente, político y hasta Luis. Sin embargo es una de las palabras que aprendemos primero en nuestro idioma nativo y lo hacemos también cuando aprendemos una lengua nueva. Quizá es porque es una de las que más necesitamos cuando nos exponemos a un ambiente totalmente diferente.

Su uso es cotidiano y hasta rutinario, se ha evaluado desde la óptica de la buena o la mala educación o hasta su connotación en comunidad o en familia. Hay quienes exhiben reglas para definir cuando es apropiado decir o no gracias. Hay reglas de mesa sobre el número de veces apropiado para hacerlo y de su utilización dependiendo del país en el que se esté. Podríamos hacer todo un análisis sobre su uso, pero no es esto lo que quisiera compartir con Uds. El día de hoy; no quiero hablar de acepciones o de buenos modales, mucho menos de etiqueta.

Lo cierto es que agradecer es algo muy simple; decir gracias es la formalización de ese acto, es dejarle saber a los demás o incluso recordándonos a nosotros mismos la gratitud por cualquier circunstancia.

No tiene que pasar nada gigantesco ni necesariamente debe haber un sacrificio para agradecer; se agradecen las cosas pequeñas también. El solo hecho de agradecer en las mañanas por otro día más de vida, por las cosas buenas, por la familia o por los hijos, implica aceptar las cosas maravillosas que tenemos y esto causa ya un efecto importante en nosotros. No importa si le agradecemos a nuestro Dios, a la vida o al universo, internamente eso hace la diferencia en nosotros.

Cuando agradecemos a las personas el efecto es doble porque es especial hacerles sentir que han hecho algo por nosotros o que estamos simplemente felices de que estén a nuestro lado. No se trata de que solo podamos decir gracias cuando nos hacen un favor, o que deba pasar algo significativo. También podemos agradecer el amor o los actos desinteresados que los demás hacen por nosotros. Agradecer es darse cuenta y dejarle saber a los otros que nos sentimos bien con algo que han dicho o hecho, agradecer es entender que estamos recibiendo lo mejor.

Es cierto que la palabra Gracias puede volverse rutinaria, sin embargo no podemos desconocer su poder. Por ejemplo en las estaciones del metro de Londres, en hora pico, cientos de personas te rozan en su afán por llegar a su destino, y la mayoría de ellos se disculpan cuando lo hacen. A pesar de ser un gesto automático, tiene un efecto poderoso en la manera de convivir y sobrellevar las tremendas aglomeraciones que se presentan. Sucede igual cuando decimos gracias. Podemos decirlo muchas veces, pero mientras exista la intención correcta, su efecto siempre será positivo.

Yo uso mucho la palabra gracias y trato de ser muy agradecido con quienes me rodean, con la vida y conmigo mismo. Lo hago con la gente que me ama y agradezco el amor que me dan, porque realmente no agradezco que me amen sino su apoyo, su incondicionalidad, su manera de hacerme sentir bien y querer lo mejor para mí. Me dicen muchas veces que no debo dar tanto las gracias, que hay cosas que no se agradecen. Creo que van a tener que acostumbrarse a escuchar o a leer esa palabra conmigo, porque es mi manera de hacerles saber que siento y recibo de la mejor forma todo lo que me regalan a diario.

Agradecer te reconcilia con el universo y con las personas. Es un acto que contiene humildad, amor, reconocimiento y respeto. Tiene el poder de hacer sentir mejor a los demás y a sí mismos; nos hace mas conscientes de lo que tenemos y de nuestra función en el mundo.

Creo que debemos dejar de pensar tanto en la definición de diccionario de la palabra, brindémosla y ofrezcámosla con generosidad, sin que se vuelva un acto vacío pero sí constante. Agradezcamos más y sobre todo a quienes amamos, a quienes no la esperan. Es una palabra poderosa que representa un acto que nos hace mejores. ¡Usémosla más!

Gracias por leerme y como siempre, déjenme saber sus opiniones.

Feliz fin de semana

Gracias a mi Dani por dejarme usar su foto para portada de esta entrada.

¿Qué significa tener éxito?

¿Es el dinero, el poder, el reconocimiento o simplemente poder lograr lo que nos proponemos?

Hace unos días leía unos apartes de un libro que hablaba sobre lo que significa el éxito para diferentes personas. Y pensaba que no solo tiene que ver con las diferencias específicas de cada uno de nosotros, sino también con la edad y el momento de la vida en el que nos encontremos.

También escuché a alguien en un evento público que mencionaba que para él no había que tener un gran sueño sino tener varios objetivos que nos permitieran tener triunfos rápidos. Desde su punto de vista cuando nos enfocamos en un solo gran objetivo y nuestra vida gira en torno a eso, tendemos a perder la perspectiva y podríamos estar dejando de lado cosas pequeñas que también son importantes.

Como en todos los temas que tienen que ver con la mente, no hay una respuesta absoluta ni un solo remedio. Cada uno debe descubrir dentro de sí la manera de solucionar las dudas. Lo que funciona para una persona, no necesariamente es la salida para otra, y aunque es válido aprender de los demás, solo dentro de nosotros están las verdaderas respuestas a nuestras preguntas.

Así que vamos por partes.

Para algunos el dinero es la escala de medición de los triunfos; el dinero trae consigo comodidad, reconocimiento, independencia y estabilidad entre otras cosas. Para estas personas, el dinero debe ser una consecuencia directa del éxito, quien tiene dinero es porque ha logrado lo que se ha propuesto.

Para otros el poder es la consecuencia directa del éxito. Tener poder implica tener acceso al dinero y por lo tanto a todos los elementos relacionados con él. Incluso sin que esté plenamente asociado a la parte económica, tener poder significa poder controlar, manipular o dirigir las cosas en beneficio de un fin específico.

Para otros el éxito está ligado al reconocimiento. A todos en mayor o en menor medida nos gusta que se nos reconozca, que se nos denomine referentes, que se nos aprecie, que se nos escuche o nos sigan. Para algunos el éxito está definido en términos de “me gusta” o de seguidores, y el poder dirigir la opinión de quienes nos siguen también es una fuente de satisfacción y señal de éxito.

Sin embargo existen muchas personas que han triunfado en la vida y se caracterizan por su humildad y por no tener perfiles altos o ser boyantes económicamente hablando. ¿Cómo medir entonces el éxito si todos tenemos referencias tan diferentes?

Desde mi punto de vista el éxito está relacionado en gran parte con lo que nos apasiona. En cada momento de la vida los retos son diferentes y conllevan esfuerzos disímiles. Sí de joven medimos el éxito por el poder, quizá de viejos busquemos solo reconocimiento. Sí en algún punto de nuestras vidas tener dinero lo es todo, quizá en otro momento la tranquilidad sea lo más importante. Así que el éxito no es absoluto ni mucho menos permanente una vez adquirido. Cómo depende de nuestras metas y estas son variables en el tiempo, pues requerirá motivaciones diferentes y esfuerzo continuo para conservarlo. Esta, sin embargo, es mi apreciación y no tiene que ser válida para todos.

Tal vez en lo que si podemos coincidir es que el éxito debe responder a nosotros mismos y no a lo que piensen los demás, porque si es difícil estar bien con uno mismo, imagínense tratar de complacer al resto de la humanidad. Además, cuando uno empieza a actuar en función de lo que digan las otras personas, se nos pierde la brújula y empezamos a apuntar a todas partes: el artista buscará hacer obras basadas, no en su gusto, sino en la moda que otros le indiquen, el pensador perderá su propia opinión reemplazándola por la de los demás, cediendo así su originalidad. La figura pública se volverá un esclavo de sus seguidores.

También será más fácil triunfar copiando lo que ya está dando resultado, pero siempre será más gratificante y exitoso hacerlo con nuestras propias ideas. La creatividad, la iniciativa, la responsabilidad, la capacidad de medir y tomar riesgos y la perseverancia son cualidades difíciles de encontrar y más aún hallarlas todas juntas, pero indudablemente el éxito real y duradero, requerirá de algunas o de todas ellas en conjunto.

La medida del éxito, aunque tenga un componente externo importante, deberá responder a nuestros propios deseos, pues de nada sirve tener todo lo que uno no quiere o no puede disfrutar.

Finalmente, creo que el primer paso es saber qué se quiere. Ya sea un gran sueño o varios objetivos pequeños, deberá estar claro en nuestra mente lo que queremos. De otra forma ¿cómo saber si se ha alcanzado el éxito si nunca supimos lo que buscábamos?

Feliz fin de semana y un fuerte abrazo a todos, especialmente al Usher Mayor quien por estos días batalla con algunas dolencias de salud, pero que seguramente saldrá vencedor.

¿Para Uds. Qué es el éxito y cómo lo miden?

Luis

Emociones

¿Cómo manejar la ansiedad y todas esas emociones que se agolpan en nuestra mente antes de cualquier evento importante?

48 horas antes de correr mi primera maratón debo confesar que me invaden todo tipo de sensaciones. La ansiedad, la expectativa y el miedo, son algunas de las cosas que pasan por mi mente en estos momentos. Siempre ha sido de esta manera.

Por más acostumbrado que esté a hablar en público, por ejemplo, siempre he sentido ese conjunto de cosas en mi estomago antes de una presentación o de una entrevista. Lo mismo sucede antes de cualquier competición por más amistosa que sea, esa sensación de inseguridad que me invade desparece segundos después de empezar,pero siempre está ahí antes.

Hace unos días hablaba con algunos músicos de la orquesta quienes me contaban que experimentan algo similar antes de cada concierto. Ansiedad, ganas de empezar, visitas recurrentes al baño, pero todo eso desaparece después de los primeros acordes y todo se empieza a disfrutar a partir de ese momento.

Nuestra mente puede jugarnos malas pasadas con la ansiedad. Podemos congelarnos, bloquearnos mentalmente o incluso disminuir nuestro desempeño físico por el tema de la ansiedad antes de cualquier situación importante en nuestra vida. Tenemos que entender esas sensaciones que se apoderan de nosotros como algo positivo, es nuestro cuerpo reaccionando al estrés de la competencia o de la responsabilidad, poniéndonos en alerta y preparándonos para lo que viene.

La preparación empieza desde mucho antes, por lo tanto y si hemos sido responsables, en el momento final debemos estar listos para lo que se viene; ya sea una competencia, una presentación importante o una entrevista de trabajo, la tarea previa ya fue hecha y estamos listos. Ese es un mantra que debemos repetirnos todo el tiempo. Siempre faltarán cosas, siempre pudimos hacerlo mejor, pero la realidad es que estamos listos. Ese mantra nos servirá para aquietar las dudas y arrancar, pues todas las fuerzas, todas las ideas y toda la energía que necesitamos, estarán ahí cuando haga falta.

Tenemos que llenar nuestra mente con pensamientos positivos. Visualizarnos teniendo éxito en lo que vamos a hacer. Si dibujamos ese camino y nos sentimos recorriéndolo de manera exitosa, la mitad del trabajo estará hecho en la mente y el cuerpo simplemente seguirá. Hay que recordar que la mente es quien dirige, que somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos si lo decidimos. Algo que me ha funcionado es visualizarme terminando lo que voy a hacer y celebrando, cruzando la meta, recibiendo los aplausos después de un concierto. Esas imágenes previas me ayudan a empezar. Después, es cuestión de mantenerse enfocado y seguir el libreto que tenemos preparado.

Es normal sentir temor. Simplemente no hay que dejar que el miedo nos paralice, hay que convertir todas esas sensaciones en determinación, en fortaleza. Todas esas emociones que se experimentan antes de cualquier evento importante son bienvenidas y necesarias, pero lo que debe quedar al final es la claridad mental de vernos triunfadores cuando todo termine.

Feliz fin de semana y compartan sus historias y lo qué hacen para vencer sus miedos.

Luis