Paletas y números

¿Qué pasa si le digo a mi mente no más?

El peor enemigo que podemos tener es aquel que vive dentro de nosotros. El enemigo más poderoso que podemos tener es nuestra propia mente, porque confiamos en ella, dependemos de ella y principalmente porque tendemos a creer todo lo que nos dice. Por eso cuando nos juega malas pasadas, nos llena de miedos, tristezas o fantasmas, se vuelve muy difícil convivir con ella.

Pero ¿qué sucedería si un día decidimos no escucharla, pedirle que detenga los pensamientos, decirle que no necesitamos sus miedos o sus problemas? ¿Qué pasaría si categóricamente le hacemos saber que está para ayudarnos en hacer de esta vida algo mejor, y no para hacernos desperdiciar esta oportunidad única que tenemos de vivir?

¿Imposible? ¡No realmente!

Desde la óptica de mi experiencia y sin pretender ser un experto, creo que tenemos dos mecanismos en nuestro cerebro: la imaginación y la razón. El primero es mágico, necesario para soñar, especial y absurdo a veces; es el de los arcoíris que llevan al tesoro perdido y las paletas de sabores extraños. El segundo responde a las verdades exactas del universo y la matemática; es frío, claro y conciso. Dependemos de este para mantener nuestros pies en la tierra.

Necesitamos de ambos para ser integrales y exitosos, son necesarios para vivir en sociedad y definitivamente para alcanzar la felicidad.

Así que cuando el lado racional tome ventaja, permítete soñar un poco, corta las amarras y escápate a una nueva aventura, viaja, ¡vive!

Y cuando empieces a darte cuenta de que muchas cosas extrañas se están apilando en tu mente, sé claro: detente y pon tus pies sobre la tierra, deja las tonterías a un lado y vive tu vida.

Nada es fácil pero tampoco hay demasiadas cosas imposibles, solo hay un montón de tareas que nunca empezamos por miedo o por pereza.

Así que ningún extremo es bueno. Busca el balance y nunca pierdas ni tu cielo ni tu piso, pero sobre todo, no pierdas la capacidad que tienes para evitar que un solo lado de tu mente controle tu mundo, porque somos un cúmulo de sensaciones, pensamientos y hechos.

Ni el miedo es lo peor ni la osadía es siempre la solución. La mente es nuestra gran aliada, nuestra mejor arma y algunas veces puede ser nuestra peor pesadilla, pero siempre podemos decirle que pare de jugarnos malas pasadas.

Felices fiestas para todos

Estructuradamente

With all my love to my Strawberry Lolipop

Feliz vuelta al sol para Estructuradamente

Ha sido un año maravilloso

El año en el que empecé a escribir Estructuradamente y con toda la humildad, tratar de compartir algunas de mis experiencias.

Hubo fantasmas, miedos, baches, pero sobre todo muchas ganas y la alegría de ver todos sus comentarios.

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Feliz vuelta al sol para Estructuradamente

y gracias a todos por leerme y por compartir sus propias experiencias.

El extraordinario poder del agradecimiento

A pesar de ser un gesto tan poderoso, muchas personas no entienden su efecto y a algunas les cuesta agradecer o incluso recibir agradecimientos.

La palabra gracias no es precisamente una de las más usadas en el idioma español. De hecho decimos más, gobierno, presidente, político y hasta Luis. Sin embargo es una de las palabras que aprendemos primero en nuestro idioma nativo y lo hacemos también cuando aprendemos una lengua nueva. Quizá es porque es una de las que más necesitamos cuando nos exponemos a un ambiente totalmente diferente.

Su uso es cotidiano y hasta rutinario, se ha evaluado desde la óptica de la buena o la mala educación o hasta su connotación en comunidad o en familia. Hay quienes exhiben reglas para definir cuando es apropiado decir o no gracias. Hay reglas de mesa sobre el número de veces apropiado para hacerlo y de su utilización dependiendo del país en el que se esté. Podríamos hacer todo un análisis sobre su uso, pero no es esto lo que quisiera compartir con Uds. El día de hoy; no quiero hablar de acepciones o de buenos modales, mucho menos de etiqueta.

Lo cierto es que agradecer es algo muy simple; decir gracias es la formalización de ese acto, es dejarle saber a los demás o incluso recordándonos a nosotros mismos la gratitud por cualquier circunstancia.

No tiene que pasar nada gigantesco ni necesariamente debe haber un sacrificio para agradecer; se agradecen las cosas pequeñas también. El solo hecho de agradecer en las mañanas por otro día más de vida, por las cosas buenas, por la familia o por los hijos, implica aceptar las cosas maravillosas que tenemos y esto causa ya un efecto importante en nosotros. No importa si le agradecemos a nuestro Dios, a la vida o al universo, internamente eso hace la diferencia en nosotros.

Cuando agradecemos a las personas el efecto es doble porque es especial hacerles sentir que han hecho algo por nosotros o que estamos simplemente felices de que estén a nuestro lado. No se trata de que solo podamos decir gracias cuando nos hacen un favor, o que deba pasar algo significativo. También podemos agradecer el amor o los actos desinteresados que los demás hacen por nosotros. Agradecer es darse cuenta y dejarle saber a los otros que nos sentimos bien con algo que han dicho o hecho, agradecer es entender que estamos recibiendo lo mejor.

Es cierto que la palabra Gracias puede volverse rutinaria, sin embargo no podemos desconocer su poder. Por ejemplo en las estaciones del metro de Londres, en hora pico, cientos de personas te rozan en su afán por llegar a su destino, y la mayoría de ellos se disculpan cuando lo hacen. A pesar de ser un gesto automático, tiene un efecto poderoso en la manera de convivir y sobrellevar las tremendas aglomeraciones que se presentan. Sucede igual cuando decimos gracias. Podemos decirlo muchas veces, pero mientras exista la intención correcta, su efecto siempre será positivo.

Yo uso mucho la palabra gracias y trato de ser muy agradecido con quienes me rodean, con la vida y conmigo mismo. Lo hago con la gente que me ama y agradezco el amor que me dan, porque realmente no agradezco que me amen sino su apoyo, su incondicionalidad, su manera de hacerme sentir bien y querer lo mejor para mí. Me dicen muchas veces que no debo dar tanto las gracias, que hay cosas que no se agradecen. Creo que van a tener que acostumbrarse a escuchar o a leer esa palabra conmigo, porque es mi manera de hacerles saber que siento y recibo de la mejor forma todo lo que me regalan a diario.

Agradecer te reconcilia con el universo y con las personas. Es un acto que contiene humildad, amor, reconocimiento y respeto. Tiene el poder de hacer sentir mejor a los demás y a sí mismos; nos hace mas conscientes de lo que tenemos y de nuestra función en el mundo.

Creo que debemos dejar de pensar tanto en la definición de diccionario de la palabra, brindémosla y ofrezcámosla con generosidad, sin que se vuelva un acto vacío pero sí constante. Agradezcamos más y sobre todo a quienes amamos, a quienes no la esperan. Es una palabra poderosa que representa un acto que nos hace mejores. ¡Usémosla más!

Gracias por leerme y como siempre, déjenme saber sus opiniones.

Feliz fin de semana

Gracias a mi Dani por dejarme usar su foto para portada de esta entrada.

¿Qué significa tener éxito?

¿Es el dinero, el poder, el reconocimiento o simplemente poder lograr lo que nos proponemos?

Hace unos días leía unos apartes de un libro que hablaba sobre lo que significa el éxito para diferentes personas. Y pensaba que no solo tiene que ver con las diferencias específicas de cada uno de nosotros, sino también con la edad y el momento de la vida en el que nos encontremos.

También escuché a alguien en un evento público que mencionaba que para él no había que tener un gran sueño sino tener varios objetivos que nos permitieran tener triunfos rápidos. Desde su punto de vista cuando nos enfocamos en un solo gran objetivo y nuestra vida gira en torno a eso, tendemos a perder la perspectiva y podríamos estar dejando de lado cosas pequeñas que también son importantes.

Como en todos los temas que tienen que ver con la mente, no hay una respuesta absoluta ni un solo remedio. Cada uno debe descubrir dentro de sí la manera de solucionar las dudas. Lo que funciona para una persona, no necesariamente es la salida para otra, y aunque es válido aprender de los demás, solo dentro de nosotros están las verdaderas respuestas a nuestras preguntas.

Así que vamos por partes.

Para algunos el dinero es la escala de medición de los triunfos; el dinero trae consigo comodidad, reconocimiento, independencia y estabilidad entre otras cosas. Para estas personas, el dinero debe ser una consecuencia directa del éxito, quien tiene dinero es porque ha logrado lo que se ha propuesto.

Para otros el poder es la consecuencia directa del éxito. Tener poder implica tener acceso al dinero y por lo tanto a todos los elementos relacionados con él. Incluso sin que esté plenamente asociado a la parte económica, tener poder significa poder controlar, manipular o dirigir las cosas en beneficio de un fin específico.

Para otros el éxito está ligado al reconocimiento. A todos en mayor o en menor medida nos gusta que se nos reconozca, que se nos denomine referentes, que se nos aprecie, que se nos escuche o nos sigan. Para algunos el éxito está definido en términos de “me gusta” o de seguidores, y el poder dirigir la opinión de quienes nos siguen también es una fuente de satisfacción y señal de éxito.

Sin embargo existen muchas personas que han triunfado en la vida y se caracterizan por su humildad y por no tener perfiles altos o ser boyantes económicamente hablando. ¿Cómo medir entonces el éxito si todos tenemos referencias tan diferentes?

Desde mi punto de vista el éxito está relacionado en gran parte con lo que nos apasiona. En cada momento de la vida los retos son diferentes y conllevan esfuerzos disímiles. Sí de joven medimos el éxito por el poder, quizá de viejos busquemos solo reconocimiento. Sí en algún punto de nuestras vidas tener dinero lo es todo, quizá en otro momento la tranquilidad sea lo más importante. Así que el éxito no es absoluto ni mucho menos permanente una vez adquirido. Cómo depende de nuestras metas y estas son variables en el tiempo, pues requerirá motivaciones diferentes y esfuerzo continuo para conservarlo. Esta, sin embargo, es mi apreciación y no tiene que ser válida para todos.

Tal vez en lo que si podemos coincidir es que el éxito debe responder a nosotros mismos y no a lo que piensen los demás, porque si es difícil estar bien con uno mismo, imagínense tratar de complacer al resto de la humanidad. Además, cuando uno empieza a actuar en función de lo que digan las otras personas, se nos pierde la brújula y empezamos a apuntar a todas partes: el artista buscará hacer obras basadas, no en su gusto, sino en la moda que otros le indiquen, el pensador perderá su propia opinión reemplazándola por la de los demás, cediendo así su originalidad. La figura pública se volverá un esclavo de sus seguidores.

También será más fácil triunfar copiando lo que ya está dando resultado, pero siempre será más gratificante y exitoso hacerlo con nuestras propias ideas. La creatividad, la iniciativa, la responsabilidad, la capacidad de medir y tomar riesgos y la perseverancia son cualidades difíciles de encontrar y más aún hallarlas todas juntas, pero indudablemente el éxito real y duradero, requerirá de algunas o de todas ellas en conjunto.

La medida del éxito, aunque tenga un componente externo importante, deberá responder a nuestros propios deseos, pues de nada sirve tener todo lo que uno no quiere o no puede disfrutar.

Finalmente, creo que el primer paso es saber qué se quiere. Ya sea un gran sueño o varios objetivos pequeños, deberá estar claro en nuestra mente lo que queremos. De otra forma ¿cómo saber si se ha alcanzado el éxito si nunca supimos lo que buscábamos?

Feliz fin de semana y un fuerte abrazo a todos, especialmente al Usher Mayor quien por estos días batalla con algunas dolencias de salud, pero que seguramente saldrá vencedor.

¿Para Uds. Qué es el éxito y cómo lo miden?

Luis

Si mañana todo se acabara

¿Qué harían si tuvieran la oportunidad de hacer todo lo que quisieran por una última vez? Si les dieran la posibilidad de usar los últimos días de sus vidas para cerrar las cosas inconclusas y disfrutar de todo lo pendiente.

Puede que sea un tema trascendental y hasta denso pero es una pregunta que yo mismo me hago todo el tiempo: ¿cuál es el balance adecuado entre disfrutar el hoy y ser precavido para el mañana?  En los extremos tenemos, por un lado,  a aquellos que se dedican a vivir el presente sin tener en cuenta el futuro; poco ahorran, disfrutan cada día como si fuera el último y atesoran cada segundo como un regalo. Por otro lado están aquellos conservadores que tienen asegurado su retiro, que son frugales, que guardan cada centavo esperando poder disfrutar en la vejez de todo el trabajo que hacen. Yo creo que debe existir un balance entre disfrutar del presente y prepararse para el futuro y que ese punto medio debe ser definido por cada uno de nosotros.

La vida es una caja de sorpresas que puede cambiarnos las reglas de juego en cualquier minuto. En un abrir y cerrar de ojos, todo lo que teníamos puede desaparecer y la manera en la que vivimos puede dar un giro de 180 grados. Nuestra salud y nuestras finanzas personales son temas que no están enteramente bajo nuestro control, son variables que dependen de múltiples circunstancias y que pueden tener desenlaces inesperados. En cuestión de segundos podemos pasar de un estado en el que somos sanos y fuertes a pelear por mantenernos con vida. En un instante podemos despedirnos de los que amamos y al siguiente dejar de verlos definitivamente; podemos desaparecer en el movimiento de un abanico, porque así es la vida: caprichosa e indefinida.

Nadie puede pretender vivir esperando que algo le suceda, al contrario, la mente debe estar enfocada solo en pensamientos positivos. Sin embargo no deja de ser una realidad que todo puede cambiar ligera o radicalmente. Desde esa perspectiva, hay que valorar cada respiración y grabar en nuestra memoria cada experiencia con intensidad. Nuestra vida es como una alcancía y va a estar repleta de las cosas que pongamos en ella: aventuras, cenas con la familia, risas, amor, pero también preocupación, tristezas y amarguras. Si al final del día no podemos llevarnos con nosotros nada de lo que materialmente recolectamos en la tierra,  entonces ¿por qué a veces tenemos esa obsesión por llenarnos justamente de cosas materiales?

Tampoco podemos despilfarrar lo que tenemos en un día sin pensar en que habrán oportunidades más adelantes de disfrutar y que tenemos que estar medianamente preparados. Creo que la clave está en trabajar y vivir intensamente cuando se es joven y el cuerpo aguanta; en disfrutar cada chance que tenemos de conocer, de viajar, de aprender; en vivir a plenitud sin preocuparse demasiado por lo que ya pasó y en tener un ojo puesto en lo que viene pero entendiendo que la única realidad  es este segundo que acaba de pasar.

Si yo pudiera precisar con exactitud la fecha de caducidad de mi cuerpo en la tierra y tuviera unos días para cerrar mis asuntos, entonces ciertamente amaría más, pelearía menos, correría sin miedo a cansarme, sin guardar energías para el día siguiente. Exploraría más, repetiría menos, trataría nuevos platos, cantaría más fuerte, abrazaría más, saludaría con más ganas, perdonaría todo y pediría más perdón. Tendría menos miedo, estrenaría más, tendría menos discusiones y más conversaciones, vería menos series y saldría más a la calle, menos redes socales y más cafés con mis amigos. Si estuviera seguro de que me queda poco, entonces no vaciaría mis cuentas de banco pero me compraría eso que siempre quise, le diría a aquellos a quienes herí que lo lamento mucho, regalaría más, terminaría mi libro por el placer de saber cómo termina.

Muy pocas de las cosas que haría tendrían que ver con el dinero. Creo que es porque las cosas que verdaderamente llenan el alma son más simples e intangibles. Siendo así, entonces podría poner en práctica lo que Steve Jobs alguna vez escribió:

¨si vives cada día de tu vida como si fuera el último, algún día realmente tendrás razón¨

Y  viviría como si no hubiese mañana para el amor, para reírme de los chistes flojos, para abrazar, para sonreír. Siempre dejaría algo en el banco pero trataría de no guardarme nada en el corazón. Creo que ese sería mi balance ideal.

¿Qué harían ustedes si tuvieran la misma oportunidad?

Feliz fin de semana.

La foto de hoy es de la talentosa Natalia Maca. Síganla en Twitter e Instagram como Artedisc_Rock.

Maestros

De todos podemos aprender algo y terriblemente equivocado está el que cree que ya lo sabe todo. La vida te da la oportunidad en cada segundo de descubrir y entender cosas nuevas, a veces basta sólo con poner atención y las respuestas empiezan a revelarse por sí solas.

En esta etapa de mi vida en la que me debato entre hacer realidad los sueños y volver a la zona de confort que ya conozco, se hacen evidentes las personas con una presencia espiritual superior, aquellos con habilidades superlativas en lo que hacen y de otros cuyo esfuerzo mueve el mundo. Todos ellos son Maestros.

No sólo el catedrático es maestro; ellos por supuesto son en la mayoría de los casos la muestra fehaciente de sacrificio y dedicación: ¨La profe¨ por ejemplo, se cansó de enseñar a leer y escribir a hijos, nietos, familia y amigos. Su método paciente y amoroso era el reflejo de una vida en la que dio todo lo que pudo por los demás sin esperar ningún reconocimiento, ella fue maestra de luz primero en su alma y eso le hizo fácil ser maestra en el salón de clase.

Maestra aquella que desde la tranquilidad de su práctica ve las cosas de una manera simple pero profunda. Siempre presta a escuchar y a acompañar a aquellos que la necesitan; aún con sus debates internos y en la lucha por hacer de lo que hace algo masivo, pero en el camino correcto  a lograr lo que tiene dibujado en su mente.

Maestros los que  interpretan y entienden  la música como parte de sí, son los que escuchan los sonidos de la naturaleza y pueden descifrar todas las tonalidades y no sólo su estructura sino su significado. Son aquellos para los que una partitura es sólo el reflejo de los sentimientos, la creatividad y la imaginación hechas papel. Son los que pueden descifrar una letra y vestirla con notas, son los que hacen magia en forma de canciones.

Maestros los que bailan y han hecho de su pasión un referente para los demás, los que creyeron en sus pies (su corazón) y se dedicaron a mostrarle al mundo la rapidez, la cadencia, la sensualidad, el vértigo, la coordinación y la excelencia de un movimiento en una tarima.

Maestros los padres y los abuelos que te hablan desde la experiencia, maestros los que conectan el alma con la razón y comparten con humildad lo que crece dentro de sus corazones en forma de arte; maestros aquellos que desde la sabiduría que da haber vivido te venden una fruta y te dan una lección de vida o te cuentan una historia o una anécdota que vale oro. Maestra la chef que no sigue recetas sino el instinto desarrollado a través del amor por lo que hace, maestro el que te hace reír desde la soledad de un escenario, maestro el que escribe dejando volar la imaginación y lejos de los prejuicios dejándote ver su interior sin temores para que lo conozcas, maestra la vendedora de comida que agotada aún tiene tiempo para hacer feliz a alguien más con su comida.

Rodeado de ellos te sientes creativo, fuerte, sintonizado, confías en que hay algo más que fanatismo o luchas sin sentido, que hay una esperanza para borrar la corrupción y la maldad y que todos tenemos en nuestro sino crecer y ser mejores.

A mis maestros de infancia y de ahora mi más profundo agradecimiento, la vida está llena de maestros y yo estoy feliz por tener muchos a mi lado.

Todo lo mejor

Luis

Maestro,

Que se destaca por su perfección y relevancia dentro de su género

Persona que enseña o forma, especialmente aquella de la que se reciben enseñanzas muy valiosas

Fuente: www.google.com

 

¡Mis procesos y yo!

 

 

 

No hace mucho tiempo una voz llegó a mi cabeza diciéndome: ¡no puedes seguir así, tienes que cambiar!

Esta voz me decía que había algo en mí que no me dejaba avanzar, que  estaba desperdiciando los mejores años de mi vida, que el éxito personal no estaba llegando,  que era hora de actuar  y dejar de sufrir como consecuencia de mis conductas y sentimientos, las cuales yo creía que  eran buenas y que no tenía por qué cambiar.

Pero decidí dar un paso adelante y empecé a buscar respuestas, encontré que podemos tener una distorsión de nuestra imagen o tener la creencia de que somos superiores o inferiores a lo que somos en realidad. Es una mezcla entre lo que somos, lo que queremos ser y lo que quieren los demás que seamos.

Para luchar con nuestros deseos y nuestros límites está el Ego. Sin entrar mucho en detalles, el Ego es creado desde el día en que nacemos, desde ese momento empezamos a llenarnos de un montón de creencias que tienen mucho que ver con el entorno social, familiar y educativo en el que hemos nacido, igualmente donde se nos hace creer que estamos aquí para tener éxito a través de la compra de un auto último modelo,  una casa enorme, dinero por montones, y muchas otras cosas materiales.

Pero sólo cuando sientes esa insatisfacción, desesperación, tristeza o cualquier otro tipo de sentimiento que nos hace tocar fondo, es cuando  empiezas a observarte a ti mismo e identificas todas esas conductas que nos afectan, entonces podemos descubrir quiénes somos en realidad, y empiezas a experimentar un nivel de conciencia de lo que te está pasando y es allí en ese preciso instante que sientes despertar.

En mi caso había  pasado años construyendo esa imagen de mi Ego, viviendo dentro de ella, y reforzándola, y después de tantos años por fin tenía algo claro:  ese cambio me tomaría tiempo y  práctica pero había que hacerlo. Entonces, inicié mi transformación con una pregunta:

¿Hasta cuándo vas a permitir que tus sentimientos te sigan ocasionando infelicidad?

Para llegar a la respuesta me hice primero varios planteamientos.

A veces sin saberlo, nos creemos el ombligo del mundo, el centro del universo; empezamos a tener conductas que dependen de los demás, esto es, que los  demás se comporten como yo quiero,  que tendremos un buen día si me tratan bien,    si la economía o la salud del país mejora etc. Sin embargo cuando ocurre  lo contrario y el día no resulta como lo pensamos, entonces nos molestamos, lo convertimos en un problema y generamos un nivel de malestar enorme.

Nuestro Ego se mortifica por esa insatisfacción ese  sufrimiento que permanece en nosotros,   gracias a ese malestar,   culpamos  a los demás y esperamos que  el otro sea el que cambie para  poder ser felices y si no, seguiremos en  conflicto permanente al no podernos quitarnos la venda de los ojos y mirarnos al espejo –un espejo a veces no es físico- para vernos realmente como somos.

Es muy difícil de aceptar cuando  tenemos conflictos con los demás, pero es muy fácil solucionarlos, sólo es tomarse un momento para entender lo que ha sucedido y comprender que actuamos desde nuestro Ego,  todos tenemos  la capacidad de reaccionar y la  habilidad de responder de la manera  más sabia, tampoco tenemos idea de la batalla interna que tienen las otras personas y por eso su reacción.

Después de entender todo esto, me declaré en proceso de aprendizaje, lento pero seguro; más consiente de  la calidad de pensamientos que pasan por mi cabeza y sin darle tanta importancia a las situaciones externas; dispuesta a prestar atención a la complicada tarea de conocerme a mí misma, porque  sé que siempre puedo modificar mi actitud frente a los hechos y modificarlos de tal manera que me brinde bienestar para mí y para los que me rodean.

Entendí que la vida es un proceso de aprendizaje  y de evolución de nosotros como seres humanos,  tengo  claro que mi  Ego siempre va a estar en permanente conflicto, pero si asumo la responsabilidad de quien verdaderamente soy, tendré la fuerza, el poder, la inteligencia y el bienestar sin límites, podré disfrutar de mis logros, conservar el interés por alcanzar nuevas metas,  y sobre todo procurar vivir en buenos términos con todas las personas.

¿Qué tan importantes han sido sus propios procesos?

Feliz fin de semana y una frase para terminar:

¨El ego es un monstruo fascinante¨ (Alanis Morissette).

Anónimo.

Esta entrada pertenece a un lector que me pidió permanecer anónimo

Algo que me pidieron…

 

El pedido curioso que me hiciste

Me sostiene en un vilo sorpresivo

Cumplir con este reto es muy esquivo

Y difícil escribir lo que pediste

 

Sé que tortuoso puede ser definirte

Y  no sé si podré ser efectivo

Pues oculto persiste tu motivo

En tu mente que es templo y escondite

 

Feliz, de buen humor, siempre sonriente

Fuerte, recto tu espíritu lo siento

Y tu verso sencillo y elocuente

 

Todos pueden decir que no te miento

Si menciono que eres, felizmente

Un  ser lleno de puro sentimiento

 

 

Valor!

¨Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad la que nos atemoriza.¨

Tomado de un poema de Marianne Williamson.

El sábado pasado tuve la oportunidad de asistir a un espectáculo de comedia de un reconocido humorista vallecaucano, Carlos ¨El Mono¨ Sánchez. Lo había visto una vez en mi vida hace ya más de diez años y no pude coincidir de nuevo con una de sus presentaciones hasta el fin de semana pasado. Poco sabía del Mono además de que me divertía mucho verlo en televisión y que aún recuerdo los chistes que contó ese día.

La noche de este sábado fue emotiva de principio a fin; empezó con un una salida tímida de reconocimiento tras el telón mientras se entonaba el himno de Cali, pude ver al mono respirando hondo y pude desearle suerte, gesto que correspondió con un saludo. La noche continuó con un reconocimiento sorpresa por las 400 funciones de ¨Somos Colombianos y qué!¨ en el que casi al borde de lágrimas Carlos me recordó que, aunque tengamos cara de ponqué, a veces la procesión va por dentro. Para hacerlo corto, hasta matrimonio le pidió Julián a Luz  Mary cerrando el show delante de mil y tantas personas.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con el valor? Esa noche supe de una anécdota de hace mucho tiempo. Carlos trabajaba de saco y corbata en la semana y sábados y domingos  hacía reír a la gente. Una noche cuando estaba en medio de una cena de trabajo, un grupo de personas lo reconoció y le pidió contar algunos chistes a lo que él accedió. El día siguiente su jefe le llamó la atención pues, según él,  un ejecutivo no podía pararse en un escenario a contar chistes. Ese día Carlos entendió que quería ganarse la vida haciendo reír y no detrás de un escritorio. Hay que tener valor para tomar esa decisión.

Hay muchas definiciones para esa palabra pero la que me interesa resaltar aquí es aquella que habla de la firmeza, el coraje y la valentía en las acciones. Dice un dicho popular que todos somos valientes hasta que la cucaracha vuela, por eso en los momentos decisivos, en las circunstancias más difíciles, es que se conoce a los valientes. Decidirse a arriesgar lo seguro por la aventura de hacer lo que a uno le apasiona, requiere de mucho valor! Yo sé un poquito de eso. Esa misma noche, Rubén o ¨Mari Consuelo¨ cómo lo conoce la mayoría de la gente en Cali, también nos contó que está a punto de celebrar 20 años de vida sobrio y limpio después de haber sido drogadicto. Ah! Eso sí que requiere valor.

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Y me decidí a escoger esta entrada porque a lo largo de mi vida he visto gente que ha tomado decisiones importantes o ha pasado por condiciones adversas sin dejarse doblegar y ese show cargado de emotividad me lo recordó. Conozco personas que han pasado por pérdidas dolorosas y han salido adelante, otras muy cercanas que jamás volvieron a tomarse un trago después de ser alcohólicos, otros que dejaron su trabajo por dedicarse a su negocio y aun aguantando, se aferran a su plan de vida. Los seres humanos se prueban en la adversidad y es importante entender que cada uno de nosotros tiene dentro de si lo que necesita para conseguir lo que quiere. Somos tan fuertes, tan hábiles, tan listos, tan capaces como queramos ser y aunque dudo mucho que yo pueda ganarle un solo punto de tenis a Roger Federer, sí tengo todo lo que necesito para aprender a jugar. Siempre podemos aprender y siempre podemos mejorar, aquel que no lo haga ya empezó a morir.

Admiro a todos aquellos que no se traicionan a sí mismos, que decidieron seguir lo que les apasiona, a aquellos que se cayeron y a pesar del golpe se pararon y siguieron adelante, admiro a aquellos que luchan con poco, admiro a aquellos que no solo sueñan sino que se atreven a vivir sus sueños. Porque el valor es escaso y creo que el mundo es de los que se arriesgan, porque no hay nada más gratificante que subir la cuesta y contemplar la vista, lo demás es de bajada.

El 20 de Febrero el Mono viaja a Chile como uno de los invitados especiales del festival de Viña del Mar. Ya una vez había dicho que no, pero esta vez va representando a todo un país. Deben estarle temblando las piernas, pero va, porque como dijo Nelson Mandela, ¨no es valiente el que no tiene miedo sino el que sabe conquistarlo¨.

A todos aquellos que tengan un proyecto, que quieran escribir, cantar, actuar, buscar nuevos horizontes, conocer, darse una oportunidad, a todos ellos, ¡ánimo! Una recompensa maravillosa puede estar esperándolos a la vuelta de la esquina, en la cima de su montaña.

Todo lo mejor

Luis

Bibliografía

  1. https://www.significados.com/valor/

Aprender.

img_0796Aprender.

 

Vivir es un constante aprendizaje; el día en que dejamos de aprender también empezamos a morir.

 

La palabra Aprender proviene del latín Aprehendere, la cual está relacionada con la acción de perseguir y atrapar algo; en efecto, aprender implica adquirir conocimiento y fijarlo en nuestra mente, dicho conocimiento puede venir de los métodos de enseñanza tradicionales que vemos durante nuestra vida pero también obtenemos conocimiento de nuestras relaciones, experiencias y de todo aquello a lo que nuestra mente dedique su atención. Este último punto es vital, debemos estar predispuestos a aprender, debemos querer hacerlo. Si bien es cierto que es factible captar conocimiento sin estar concentrado – el cerebro registra miles de imágenes y sonidos que eventualmente hacen parte de nuestra base de datos aún si prestar atención- es también cierto que cuando estamos atentos, cuando estamos motivados, el proceso cognitivo se fortalece.

 

Desde muy pequeño entendí que me era fácil recordar cosas; con sólo prestar atención en clase tenía el 80% de mis exámenes resueltos así que no llevaba cuadernos, no tomaba notas excepto para aquellas cosas que llamaban poderosamente mi atención. Esto no siempre funcionó, la memoria no siempre me ayudó en la escuela y mucho menos en la universidad, las matemáticas por ejemplo, eran un área en la cual mis habilidades innatas no servían de mucho. Mientras que mi cerebro llevaba en piloto automático materias como filosofía, historia, español y ciencias con los números era otra cosa. Para resumirlo en una corta anécdota, pasé trigonometría gracias a que le doné sangre a mi profesora en cierta oportunidad que estuvo hospitalizada. De no ser por mi grupo sanguíneo hubiera habilitado seguramente.

 

Con el tiempo empecé a trabajar en las cosas que no tenía, usaba la memoria pero desarrollé mecanismos de aprendizaje adicionales.

  1. Cuando me costaba aprender algo, lo escribía
  2. Si aún no se fijaba intentaba explicárselo a alguien más (enseñar es la mejor manera de aprender)
  3. También me organicé un poco; confiar en la memoria hace que no tomes notas ni guardes compromisos, normalmente esto no es un problema cuando estudias, pero se hace relevante en tu trabajo.

El punto es que todos tenemos habilidades que nos hacen especiales y todos podemos hacer más con ellas, nuestra tarea es continuar aprendiendo, no sólo trayendo conocimiento sino entendiendo más de nosotros mismos, mejorando, creciendo como seres humanos.

Para mí el éxito de aprender algo radica en estar motivados, en tener nuestra mente abierta. Los niños absorben todo como esponjitas porque están ávidos de información, no tienen miedo a preguntar o a experimentar; a medida que crecemos llenamos nuestro disco duro con cosas que no necesariamente sirven, como prejuicios, temores, resentimientos, preconceptos entre otros, todo esto sólo bloquea nuestra capacidad de ver cosas nuevas, nos hace resistentes al cambio y nos detiene.

¿Por qué es tan sencillo aprender algo cuando de verdad nos interesa?

Mi hija, por ejemplo,  es capaz de leer un libro de 600 páginas en una tarde cuando el tema le llama la atención y uno de 100 en tres semanas cuando no le atrae. La motivación es clave, pero si bien no todo logra atraernos, podemos hacer el proceso de aprendizaje de esas cosas más llevadero con sólo tener una actitud abierta. ¿Cuántas veces nos deleitamos con un plato nuevo que al principio no queríamos probar? O ¿cuántas veces fuimos a ver una película sólo por acompañar a alguien y terminó fascinándonos? Nos privamos de cosas agradables sin siquiera permitirnos experimentarlas.

 

Finalmente hay dos conceptos que me gustaría tocar rápidamente. El primero es el coeficiente intelectual (CI). El CI es, una medida del rasgo de inteligencia que todos tenemos en menor o mayor grado en comparación con otros y no se debe confundir con inteligencia. La inteligencia es ¨el conjunto de las habilidades cognitivas o intelectuales necesarias para obtener conocimientos y utilizar esos conocimientos de forma correcta con el fin de resolver problemas que tengan un objetivo y una meta bien descritos¨ (Resing y Drenth 2007).

 

Mientras que el CI es una referencia que en su resultado varía, esto es, puede ser mayor o menor que el de otro individuo o población, la inteligencia es un concepto abierto y relacionado a varias áreas, (lógica, espacial, musical, emocional etc.) por lo tanto no es tan fácil de comparar, no es fija y puede crecer con el tiempo. ¿Cómo se hace esto último? Hay maneras de ejercitar la mente: intenten con Lumosity por ejemplo, que es una aplicación que desarrolla diferentes áreas como la memoria, atención, resolución de problemas, flexibilidad, velocidad y lenguaje. Con diferentes ejercicios podemos no sólo ejercitarla sino mejorar en cada uno de estos aspectos.

 

El aprendizaje es entonces un proceso integral, está relacionado con todas y cada una de las experiencias que vivimos a diario; la inteligencia es nuestra herramienta para aprender y casi que como un músculo, podemos hacer que crezca y fortalecerla.

 

¿Qué estás aprendiendo el día de hoy?

 

Todo lo mejor,

 

Luis

 

 

 

Bibliografía y lecturas recomendadas

http://www.conceptodefinicion.de

www.ellosviven.worldpress.com

www.123test.es

www.significados.com

www.lumosity.com