Nunca detenerse

¡Qué bueno volver¡

Hace mucho no me sentaba frente a esta pantalla que fue el repositorio de mis sueños, memorias y vivencias durante más de un año. Definitivamente se siente bien volver y sobre todo sentir que las palabras se agolpan queriendo salir como antes; que las ideas se vuelven letras y puedo de nuevo golpear el teclado sin pausa, con pasión, con ganas.

Ayer tuve de nuevo la fortuna de hablar con el maestro Carlos Cuto Soto. Genio, músico, productor y arreglista, quien ha trabajado con grandes estrellas entre las que se cuentan Luis Enrique, Tito Nieves y Jerry Rivera, a quien le produjo el disco Cuenta Conmigo, uno de los más vendidos en la historia de la salsa. El maestro Cuto y su orquesta La Isla Bonita cumplen 30 años de mantenerse vigentes en la salsa y tengo el honor de decir, que entre tantas estrellas con las que ha trabajado, él aceptó realizar los arreglos de algunas de mis canciones, obras que aún no han sido grabadas y que están ahí, guardadas, esperando salir a la luz en cualquier momento. Y hablando con él le contaba de la pausa que he hecho en mis sueños de música mientras termino otros proyectos totalmente diferentes. Con su voz pausada pero llena de la sabrosura boricua me dijo: ¨no te detengas, no te rindas, no te detengas¨.

Esas palabras me reconfortaron profundamente, no solo porque vienen de todo el talento y la experiencia de un maestro como él, sino porque siendo tremendamente sencillas, resumen el mantra de todos los que luchamos por lo que queremos en la vida. Nunca detenerse. Por más que las cosas se pongan difíciles, por más que la tormenta arrecie o la montaña se vuelva interminable, nunca detenerse.

Así que volví a escribir; como un mensaje para mí mismo que me recuerde que tengo cosas pendientes que también son importantes. Que por más que esté ahora en otro proyecto, no debo olvidar quien soy y la pasión que me mueve.

Precisamente, hablaba también hace unos días, con el Dr. Antonio Guzmán. Gran ser humano e integro profesional de la salud, sobre las pasiones. ¿La suya?  La medicina. Es un gran médico, pero además es un salsero de esos de zapato blanco; así que siempre hay tiempo para hablar de buena música con él. ¨No olvides tu otra pasión que es la música¨, me decía.

A veces el universo te manda mensajes con la gente que te aprecia, y el secreto está en escucharlos. Quizá tenga que seguir posponiendo por unos meses más todos mis planes, pero tengo claro que voy a retomarlos con más ganas que antes.

Para todos aquellos que tienen sus sueños en pausa, que tomaron un desvío o se permitieron retroceder un poco para volver más fuertes, para todos nosotros: se vale tomar un descanso, se vale desviarse por un momento, pero nunca se puede perder el norte o detenerse, jamás detenerse.

Feliz semana

P.D.

Hay gente en la vida con quien siempre vas a querer estar en contacto y que cuando sus saludos aparecen, irremediablemente te pintan una sonrisa en el rostro.

 

Maestros

De todos podemos aprender algo y terriblemente equivocado está el que cree que ya lo sabe todo. La vida te da la oportunidad en cada segundo de descubrir y entender cosas nuevas, a veces basta sólo con poner atención y las respuestas empiezan a revelarse por sí solas.

En esta etapa de mi vida en la que me debato entre hacer realidad los sueños y volver a la zona de confort que ya conozco, se hacen evidentes las personas con una presencia espiritual superior, aquellos con habilidades superlativas en lo que hacen y de otros cuyo esfuerzo mueve el mundo. Todos ellos son Maestros.

No sólo el catedrático es maestro; ellos por supuesto son en la mayoría de los casos la muestra fehaciente de sacrificio y dedicación: ¨La profe¨ por ejemplo, se cansó de enseñar a leer y escribir a hijos, nietos, familia y amigos. Su método paciente y amoroso era el reflejo de una vida en la que dio todo lo que pudo por los demás sin esperar ningún reconocimiento, ella fue maestra de luz primero en su alma y eso le hizo fácil ser maestra en el salón de clase.

Maestra aquella que desde la tranquilidad de su práctica ve las cosas de una manera simple pero profunda. Siempre presta a escuchar y a acompañar a aquellos que la necesitan; aún con sus debates internos y en la lucha por hacer de lo que hace algo masivo, pero en el camino correcto  a lograr lo que tiene dibujado en su mente.

Maestros los que  interpretan y entienden  la música como parte de sí, son los que escuchan los sonidos de la naturaleza y pueden descifrar todas las tonalidades y no sólo su estructura sino su significado. Son aquellos para los que una partitura es sólo el reflejo de los sentimientos, la creatividad y la imaginación hechas papel. Son los que pueden descifrar una letra y vestirla con notas, son los que hacen magia en forma de canciones.

Maestros los que bailan y han hecho de su pasión un referente para los demás, los que creyeron en sus pies (su corazón) y se dedicaron a mostrarle al mundo la rapidez, la cadencia, la sensualidad, el vértigo, la coordinación y la excelencia de un movimiento en una tarima.

Maestros los padres y los abuelos que te hablan desde la experiencia, maestros los que conectan el alma con la razón y comparten con humildad lo que crece dentro de sus corazones en forma de arte; maestros aquellos que desde la sabiduría que da haber vivido te venden una fruta y te dan una lección de vida o te cuentan una historia o una anécdota que vale oro. Maestra la chef que no sigue recetas sino el instinto desarrollado a través del amor por lo que hace, maestro el que te hace reír desde la soledad de un escenario, maestro el que escribe dejando volar la imaginación y lejos de los prejuicios dejándote ver su interior sin temores para que lo conozcas, maestra la vendedora de comida que agotada aún tiene tiempo para hacer feliz a alguien más con su comida.

Rodeado de ellos te sientes creativo, fuerte, sintonizado, confías en que hay algo más que fanatismo o luchas sin sentido, que hay una esperanza para borrar la corrupción y la maldad y que todos tenemos en nuestro sino crecer y ser mejores.

A mis maestros de infancia y de ahora mi más profundo agradecimiento, la vida está llena de maestros y yo estoy feliz por tener muchos a mi lado.

Todo lo mejor

Luis

Maestro,

Que se destaca por su perfección y relevancia dentro de su género

Persona que enseña o forma, especialmente aquella de la que se reciben enseñanzas muy valiosas

Fuente: www.google.com

 

Musica.

Dejo de lado los audífonos y me recuesto sobre la silla mientras revivo en mi mente uno a uno los acordes que acabo de escuchar así como las memorias que dieron inicio a todo esto. Aún falta mucho pero el trabajo de David Cruz ya es tangible; es una sensación maravillosa escuchar los instrumentos dándole vida a una idea que se volvió canción.

Creo que la música siempre me ha acompañado; recuerdo estar muy pequeño cuando le seleccionaba la música a mi papá mientras tomaba con sus amigos. En esa época la música no se descargaba de la red, aún no había internet. Los amigos de farra de mi papá, Diego y Miguel eran melómanos incurables. Esperaban los discos de vinilo que llegaban desde Nueva York con ansiedad para estrenarlos en un ritual inevitablemente acompañado por aguardiente y muchas historias de salsa. ¿Quién hizo los arreglos? El cuatro maravilloso de Yomo Toro,  los bongos de Roberto Roena. El siguiente paso era vendérselo a los bares, una botella de aguardiente y cincuenta mil pesos.  De los bares y de mi papá salió el gusto por la salsa, los boleros y la música vieja, gusto que mi Cali Bella enfatizaría con el tiempo. Y cómo no si la Salsa fluye en Cali como esa brisa infaltable de las cuatro de la tarde que baja de los farallones, y respiras ese ambiente bohemio que en cualquier esquina te regala un concierto improvisado o unos tambores jugando con el aire.

Precisamente hace muchos años, allá por un  Diciembre de 1984 y después de salir de clase de mecánica, me detuve junto a otras no más de 150 personas en uno de los laterales de la plazoleta de San Francisco a escuchar una orquesta casi desconocida para mí pero que de inmediato me llamó la atención. Después del mini concierto me acerqué hasta el que parecía su director para pedirle un autógrafo. Se detuvo camino al camerino improvisado y con todo el tiempo del mundo me escribió a mitad de página con cariño para… levanto sus ojos y le dije, Luis, maestro. Terminó los ¨garabatos¨ y me devolvió el cuaderno que con el tiempo perdería la tinta. Esa fue la primera vez que vi de cerca al que el pasado 9 de Diciembre  hubiese cumplido 67 ferias de Cali. El maestro Jairo Varela.

jairo-varela Foto tomada de http://www.El Tiempo.com

Las anécdotas vuelan y se agolpan en la mente, todas nos cuentan la historia de maestros que aman la música, la sienten, la persiguen, la entienden como nadie más. Por ejemplo, el maestro Jose Antonio ¨Chepe¨ Chicaiza que escucha en otra dimensión, que sabe cómo fluyen las notas antes de que estas siquiera se encuentren, que no se imagina sino que siente. Él me contaba de sus charlas con Luis Felipe González, otro maestro del bajo y de cómo algún día en un viaje en New Orleans Luis Felipe escuchó una banda tocando charlestón y pensó para sí mismo, mi música debe tener ese ritmo;  días después la Saporrita, del que se dice es el disco bailable más vendido de todos los tiempos, nacería con esas notas.

La música tiene esa energía vital, esa magia que te desconecta o te lleva donde quieres estar, pero no físicamente sino con la mente, con los sentimientos. La música siempre ha sido mi cómplice preferida, en ella me escondo cuando estoy triste o es ella la que habla cuando estoy alegre, la celestina perfecta para la noche, para enamorar, para perderse, para bailar que es como hacerle el amor a la misma música. Lo mismo una parranda que la banda sonora perfecta para escribir. Lo mismo me arranca risas que lágrimas. La música acompaña, llena, en una canción encuentras la manera de desahogarte a todo pulmón o de olvidar por unos minutos algo que te entristece. Cómo alguna vez me escribió en un trino Santiago Cruz, una canción es el espejo donde cada uno se mira; yo añadiría que nos vemos y encontramos exactamente lo que necesitamos.

Termino de escuchar la canción con Jorge Chicaiza cantante lírico y popular –decisión en la que se debate – hijo del maestro Chepe y me dice: está brutal ¨Fernandito¨. Tiene la mitad de mi edad así que ese diminutivo se le escucha gracioso. Esta brutal me repite y yo sonrío y pienso para mis adentros que es cierto, que esa tonada que no me dejaba en paz en ese vuelo a Cali parece hacerse realidad.

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Esta entrada es un poco más corta de lo normal pero tiene muchos agradecimientos:

  1. Giovanni Agudel Mancera quién no sólo escribe sino que ayuda a muchos. Les recomiendo esta entrada de su blog. http://blogs.eltiempo.com/la-sal-en-la-herida/2016/12/09/el-dia-en-que-jairo-varela-nos-secuestro-homenaje-al-maestro-en-su-cumpleanos/
  2. La orquesta los Fenix de Colombia, David, Santiago, Jorge, Jose Antonio y cómo no a la maestra Maria del Carmen.

Feliz fin de semana con mucha música.

Luis