Aprender.

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Vivir es un constante aprendizaje; el día en que dejamos de aprender también empezamos a morir.

 

La palabra Aprender proviene del latín Aprehendere, la cual está relacionada con la acción de perseguir y atrapar algo; en efecto, aprender implica adquirir conocimiento y fijarlo en nuestra mente, dicho conocimiento puede venir de los métodos de enseñanza tradicionales que vemos durante nuestra vida pero también obtenemos conocimiento de nuestras relaciones, experiencias y de todo aquello a lo que nuestra mente dedique su atención. Este último punto es vital, debemos estar predispuestos a aprender, debemos querer hacerlo. Si bien es cierto que es factible captar conocimiento sin estar concentrado – el cerebro registra miles de imágenes y sonidos que eventualmente hacen parte de nuestra base de datos aún si prestar atención- es también cierto que cuando estamos atentos, cuando estamos motivados, el proceso cognitivo se fortalece.

 

Desde muy pequeño entendí que me era fácil recordar cosas; con sólo prestar atención en clase tenía el 80% de mis exámenes resueltos así que no llevaba cuadernos, no tomaba notas excepto para aquellas cosas que llamaban poderosamente mi atención. Esto no siempre funcionó, la memoria no siempre me ayudó en la escuela y mucho menos en la universidad, las matemáticas por ejemplo, eran un área en la cual mis habilidades innatas no servían de mucho. Mientras que mi cerebro llevaba en piloto automático materias como filosofía, historia, español y ciencias con los números era otra cosa. Para resumirlo en una corta anécdota, pasé trigonometría gracias a que le doné sangre a mi profesora en cierta oportunidad que estuvo hospitalizada. De no ser por mi grupo sanguíneo hubiera habilitado seguramente.

 

Con el tiempo empecé a trabajar en las cosas que no tenía, usaba la memoria pero desarrollé mecanismos de aprendizaje adicionales.

  1. Cuando me costaba aprender algo, lo escribía
  2. Si aún no se fijaba intentaba explicárselo a alguien más (enseñar es la mejor manera de aprender)
  3. También me organicé un poco; confiar en la memoria hace que no tomes notas ni guardes compromisos, normalmente esto no es un problema cuando estudias, pero se hace relevante en tu trabajo.

El punto es que todos tenemos habilidades que nos hacen especiales y todos podemos hacer más con ellas, nuestra tarea es continuar aprendiendo, no sólo trayendo conocimiento sino entendiendo más de nosotros mismos, mejorando, creciendo como seres humanos.

Para mí el éxito de aprender algo radica en estar motivados, en tener nuestra mente abierta. Los niños absorben todo como esponjitas porque están ávidos de información, no tienen miedo a preguntar o a experimentar; a medida que crecemos llenamos nuestro disco duro con cosas que no necesariamente sirven, como prejuicios, temores, resentimientos, preconceptos entre otros, todo esto sólo bloquea nuestra capacidad de ver cosas nuevas, nos hace resistentes al cambio y nos detiene.

¿Por qué es tan sencillo aprender algo cuando de verdad nos interesa?

Mi hija, por ejemplo,  es capaz de leer un libro de 600 páginas en una tarde cuando el tema le llama la atención y uno de 100 en tres semanas cuando no le atrae. La motivación es clave, pero si bien no todo logra atraernos, podemos hacer el proceso de aprendizaje de esas cosas más llevadero con sólo tener una actitud abierta. ¿Cuántas veces nos deleitamos con un plato nuevo que al principio no queríamos probar? O ¿cuántas veces fuimos a ver una película sólo por acompañar a alguien y terminó fascinándonos? Nos privamos de cosas agradables sin siquiera permitirnos experimentarlas.

 

Finalmente hay dos conceptos que me gustaría tocar rápidamente. El primero es el coeficiente intelectual (CI). El CI es, una medida del rasgo de inteligencia que todos tenemos en menor o mayor grado en comparación con otros y no se debe confundir con inteligencia. La inteligencia es ¨el conjunto de las habilidades cognitivas o intelectuales necesarias para obtener conocimientos y utilizar esos conocimientos de forma correcta con el fin de resolver problemas que tengan un objetivo y una meta bien descritos¨ (Resing y Drenth 2007).

 

Mientras que el CI es una referencia que en su resultado varía, esto es, puede ser mayor o menor que el de otro individuo o población, la inteligencia es un concepto abierto y relacionado a varias áreas, (lógica, espacial, musical, emocional etc.) por lo tanto no es tan fácil de comparar, no es fija y puede crecer con el tiempo. ¿Cómo se hace esto último? Hay maneras de ejercitar la mente: intenten con Lumosity por ejemplo, que es una aplicación que desarrolla diferentes áreas como la memoria, atención, resolución de problemas, flexibilidad, velocidad y lenguaje. Con diferentes ejercicios podemos no sólo ejercitarla sino mejorar en cada uno de estos aspectos.

 

El aprendizaje es entonces un proceso integral, está relacionado con todas y cada una de las experiencias que vivimos a diario; la inteligencia es nuestra herramienta para aprender y casi que como un músculo, podemos hacer que crezca y fortalecerla.

 

¿Qué estás aprendiendo el día de hoy?

 

Todo lo mejor,

 

Luis

 

 

 

Bibliografía y lecturas recomendadas

http://www.conceptodefinicion.de

www.ellosviven.worldpress.com

www.123test.es

www.significados.com

www.lumosity.com

 

Decisiones…

Me acerco a un restaurante de comida rápida y después de algunos minutos debatiendo entre las opciones me decido por una hamburguesa que luce suculenta en la foto.

-Una hamburguesa media libra. Le digo con confianza absoluta a la persona que me atiende del otro lado de la caja registradora.

-¿La desea en combo o individual?

-En combo, por favor.

-¿Desea agrandar sus papas y refrescos por tan sólo cinco mil pesos?

-Eh, ¿en qué tamaño viene el refresco?

-Pequeño, mediano, grande, extra y familiar

-Pequeño está bien, ¿puedo cambiar por agua?

Pausa mientras se acerca el supervisor.

-Claro que sí, ¿grande o chica? Me pregunta después de verificar brevemente con el supervisor de turno.

-¿Mediana tiene?

-Claro, ¿con gas o sin gas?

-Sin gas, y pienso que ya estuvo bien de preguntas para una orden de comida rápida.

-¿Desea adición de queso o tocineta para su orden?

-No, así está bien gracias, y me digo a mí mismo que no quiero demorar mucho la fila que se hace más larga con cada pregunta.

-¿Para llevar o comer aquí?

-Para llevar por favor, realmente quiero salir del sitio.

-¿Efectivo o tarjeta?

-Tarjeta

-¿Ahorros o crédito?

-Mejor efectivo

-¿Desea donar para el instituto mental nacional?

-Porque no, le digo, y pienso que quizás después de comerme la hamburguesa salga directamente para allá.

-Mil, dos mil o cinco mil?

-Mil está bien

-Le incluyo el servicio?

-Guarde el cambio por favor, le digo ya desesperado

-En 25 minutos o menos estará listo su pedido

-Gracias le digo y respiro aliviado mientras me doy la vuelta y camino resignadamente hacia un lado del mostrador pensando que ya todo está listo.

-Tiene tarjeta de estacionamiento?

Y hago como que no es conmigo la pregunta y me ubico en la fila para esperar mi pedido.

Esta, aunque algo exagerada, es una anécdota real. El diagrama de flujo para pedir una hamburguesa en este caso no tendría nada que envidiarle a la decisión si lanzar o no un transbordador en misión a la estación espacial.

Bromas aparte, la toma de decisiones es uno de los procesos más difíciles para el ser humano; hay diferentes teorías sobre el porqué de esto, yo tengo las mías.

  1. Nos da miedo fracasar.
  2. Nos da miedo perder lo que tenemos.
  3. Nos da miedo herir a alguien más con nuestras decisiones.
  4. Queremos tener toda la información disponible para tomar una decisión acertada.

El miedo al fracaso.

No queremos correr riesgos, preferimos el ¨status quo¨, el confort que nos da la ausencia de cambio. ¨Lo que está bien no se toca¨ nos dicen constantemente. ¿Para qué arriesgar? ¿Para qué apostar y exponernos a que los demás nos juzguen? Todos estos pensamientos atraviesan nuestra mente, todos son enemigos de tomar una decisión. Fracasar no debe atemorizarnos, quedarnos inmóviles en cambio sí. Es obvio que las experiencias enriquecen y según algunas de las personalidades más notables de la historia como Edison, Ford, Michael Jordan, Coelho, Churchill, Dickens, Woody Allen, Mandela y hasta Mafalda, aquellas experiencias en las que fracasamos, nos dejan mucho más aprendizaje que aquellas en las que salimos victoriosos sin demasiada lucha.

Nos da miedo perder lo que tenemos.

En línea con el punto anterior, si arriesgarnos al fracaso nos aterra, exponernos a perder lo que tenemos nos resulta demasiado difícil sino imposible. Nos sucede en todos los aspectos de la vida, nos aferramos a lo que tenemos y nos negamos al cambio.

Nos da miedo herir a los demás.

Este es un tema delicado. Podemos poner a los demás por encima de nosotros para no herirlos, sentimos una obligación con ellos, preferimos asumir el dolor antes que causarlo. Es egoísmo puro con nosotros mismos, pero al menos el daño ¨se queda en casa¨, convivimos con él  y lo digerimos con un poco de filosofía.

Tener toda la información disponible.

Parálisis por análisis le decimos. En la búsqueda de tomar la mejor decisión nos preocupamos por tener todos los detalles. Es un proceso que deja de ser práctico y se vuelve una excusa para no decidir. Una de las maneras favoritas del ser humano para evitar tomar decisiones es procrastinar. Esta es la capacidad de aplazar nuestras tareas para hacer otras normalmente menos importantes. Pedimos todos los detalles, buscamos todas las variables y nunca estamos conformes con la información. Es temor a fallar y a perder lo que tenemos en su máxima expresión.

¿Por qué es importante tomar decisiones?

No es fácil pero es necesario. Desde las cosas más triviales hasta las más complejas requieren de nuestra acción. Ya habíamos hablado que los seres humanos están diseñados para cambiar, para ser dinámicos; permanecer en una línea invariable sólo nos trae monotonía y nos priva de aprender. En cada decisión que tomamos hay un riesgo y por consiguiente un premio. Es cómo ese sobre sellado que le ofrecen al concursante al final del programa con la opción de doblar su botín o perderlo todo. El que no se arriesga jamás va a tener todo lo que quiere.

Hace unos días hablaba de este tema con alguien y no lográbamos ponernos de acuerdo en un punto importante: Saber que quiero no es lo mismo que decidir lo que quiero hacer.

Para poder tomar una decisión hay que saber lo que se quiere, de acuerdo, ese es el primer paso. Pero una vez decidido este punto, tomar la decisión depende de factores adicionales; para que se dé un proceso de toma de decisión debe existir un reto, una confrontación, un análisis, de lo contrario es piloto automático. Entonces, son dos estados diferentes: Definir qué quiero hacer y decidirme a hacerlo. El primero implica un proceso interno, el segundo está afectado por factores externos.

Por ejemplo: ir al baño es piloto automático. Ir al baño en medio de un concierto de cien mil personas es otra cosa. !Definitivamente quiero ir, pero lo pienso!

Finalmente…

Podemos dejar que la vida decida por nosotros o que los demás lo hagan; podemos dejar que el tiempo pase y las cosas sigan su curso, podemos permanecer inmutables, podemos hacer todo esto porque el responsable será el destino, alguien más, el tiempo, cualquiera menos nosotros. Claro que es difícil, en cada decisión afectamos nuestra vida y la de los demás y algunas de ellas no tienen vuelta atrás, algunas son tan complejas y otras ni siquiera dependen totalmente de nosotros.

No tengo una receta y ni siquiera tengo un buen consejo; yo mismo me debato diariamente en el proceso de decidir y es porque la vida nos plantea de manera específica retos que sólo nosotros podemos afrontar, hay acertijos sin solución y decisiones que jamás se toman y es parte de aprender, de vivir. Lo que es cierto es que las decisiones que no tomamos hoy se presentan de nuevo más adelante para confrontarnos.

Quizás lo único que puedo decir es que respetemos nuestros sentimientos, que no nos traicionemos, la vida es corta y aunque la espera sea relativa, lo mejor siempre será actuar.

Volviendo a los restaurantes, una vez encontremos lo que nos gusta tengamos lista la orden:

¡Alto late, 120, leche entera, sin azúcar, con un poco de canela por favor!

Todo lo mejor

Luis

Bibliografía y lectura recomendada:

https://psicologiaymente.net/psicologia/por-que-cuesta-tanto-tomar-decisiones#!

!Celebrar la vida!

Celebrar la vida.

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Hace poco tuve la oportunidad de escuchar unas palabras con un mensaje simple pero poderoso, quizás porque en lo simple habita la belleza, porque aquel que es capaz de pasar su mensaje libre de ambigüedades logra tocar nuestras fibras y en este caso, el mensaje era fundamental, sencillo pero muy importante.

Se trataba de recordar a alguien que no está más con nosotros, pero en lugar de recordar la muerte, el propósito fue celebrar la vida y las palabras que precedieron la ceremonia estaban cargadas de una verdad tan evidente, que al oírlas se hacía obvio lo que había que hacer, nos sorprendía la claridad pero más lo hacía el hecho de que estábamos entendiendo que  la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas preocupados por cosas sin importancia y nos olvidamos de vivir; nos creamos problemas y angustias y se nos pasa el tiempo tratando de resolverlos, estábamos escuchando algo que ya sabemos pero que no por ser obvio sea algo que pongamos en práctica.

Quiero compartir algunos apartes del mensaje:

¨… Porque es un privilegio tener vida, y no la desperdiciemos preocupándonos, entristeciéndonos, enojados, no la desperdiciemos, la vida es muy corta. Si mañana morimos, ¿qué huella vamos a dejar? Personalmente, lo que yo recuerdo de mi mamá son sus abrazos, sus sonrisas, las noches que pasamos picando todo cuando hacíamos algún almuerzo … son esas cositas que uno recuerda, son los abrazos, son las sonrisas, son los momentos bonitos. Uno no recuerda la ropa, no recuerda las casas, uno no recuerda nada (de eso), si a Uds. Ya a todos se les murió alguien yo creo que me dan la razón; lo que uno recuerda son los momentos verdaderos, es el amor compartido, son las sonrisas.

Entonces, pienso que… aprovechemos que tenemos el privilegio de vivir para disfrutar la vida, aquí vinimos a ser felices, estoy seguro que el dios que tenemos, el creador de tanta sabiduría  no nos trajo a este mundo a sufrir; ¡entonces si podemos! Si podemos ser felices independiente (mente) de nuestras circunstancias, estoy completamente segura.

¿Quién dijo que uno tiene que solucionar todos sus problemas para ser feliz? ¡No! Podemos ser felices con todos los problemas que tengamos, pero no es fácil, hay que trabajar. Entonces, mi invitación es a que…aprovechemos esta vida, a que… sí toca duro, pero sí se puede salir de tristezas, depresiones, preocupaciones y disfrutar, admiremos la belleza, conectemos con lo que sí tenemos… Entonces, esa es la invitación que les hago hoy, los quiero mucho y gracias por venir.¨

Los aplausos irrumpieron callando una guitarra que tímida acompañaba de fondo las palabras y todos de alguna manera asintieron dentro de sí mismos.

Mi reflexión, lo que me queda muy dentro es que la vida es corta y nuestra única tarea debe ser vivir, disfrutar de los que nos rodean, aprovecharlos al máximo, no dejar de decirles que los amamos, no dejar de abrazarlos, no esperar al después porque quizás nunca llegue. No hay que dejar los reconocimientos ni los besos para cuando la muerte llega porque entonces ya no tendrán sentido, se volverán monumentos huecos al recuerdo; es mejor cultivar memorias, nutrirse de esos momentos valiosos que nacen en abrazos interminables, en miradas a los ojos sin hablar, en apretones de mano que gritan sin palabras lo que sentimos. Usen cada segundo para celebrar la vida, cada respiración para sentir y hacer sentir a la gente que amas, justamente eso: que los amas. No te quedes con nada, no te guardes, sal a darlo todo, el riesgo es vivir y a eso vinimos.

¿Cómo celebran la vida?

Todo lo mejor y celebren la vida.

Luis

Época de cierres y resoluciones.

El reloj parece acelerar su paso en un vertiginoso recorrido hacia el fin de año; Los balances, las memorias, los asuntos pendientes se agolpan en nuestra mente tratando de ponerse al día en una sesión extraordinaria justo antes de trazar las nuevas metas. Está en nuestra naturaleza: el cambio es inherente a nuestra esencia, nuestra mente está preparada para él y las últimas horas del calendario sugieren una oportunidad apropiada para hacerlo.  Si bien es cierto que   ¨cualquier día puede representar un nuevo ciclo mientras haya un propósito de cambio¨ -cómo escribiría acertadamente  alguien muy cercano a mí hace unos días- la atmosfera cargada de nostalgia y necesidad de cierres que viene con el final de Diciembre nos predispone e incita a ello.

Para mí 2016 fue un año valioso, definitivo y lleno de altibajos; en mi trabajo expuse mi cuerpo y mi mente a niveles de presión que nunca antes enfrenté, físicamente soporté el cansancio de viajes pesados e interminables y mentalmente viajé en una montaña rusa frenética en la que tuve que ponerme a prueba una y otra vez. Con esta combinación de factores dejé de hacer algunas cosas que son vitales en mi vida diaria como  correr en las mañanas; eso le quitó ese espacio a mi mente que usa para purgarse de los demonios y tirar sus cables a tierra. Sin embargo fue valioso, tomé decisiones importantes y con ellas renové sueños y catalicé la persecución de una de mis pasiones dejadas de lado por mucho tiempo.

Fue un año en el que no cumplí lo que me prometí a mí mismo y en el que quedaron temas pendientes, sobre todo en la parte emocional; son temas sobre los cuales mi mente aún delibera sin llegar a una conclusión; fue un año de trabajo arduo en todo sentido. Procuré llenarme de experiencias, viví de cerca emociones que me apasionan en su máxima expresión, llevé mi mente a fronteras inexploradas, me alimenté con meditaciones profundas rodeado de árboles centenarios y me quedó espacio para encontrarme con la ciudad donde nací, tarea que me debía desde hace mucho tiempo.

A un par de días de cerrar este año y empezar uno nuevo, también es momento de hacer planes, de plantearse objetivos. Trazarse objetivos es vital porque ellos le dan el norte a nuestra mente, nos ayudan a priorizar, a enfocar esfuerzos y a definir nuestras acciones. Sin una estrategia apropiada nos dedicamos a divagar por el tiempo, a navegar en alta mar sin tener claro si sólo viajamos en círculos.

Para hacerlo el primer paso es definir qué queremos, esto es el qué. Se trata de bosquejar una visión general de nuestras prioridades: cuidar mi salud, mejorar mis finanzas, cambiar de trabajo o consolidar un proyecto, son algunos ejemplos de cosas que queremos, vistas desde los treinta mil pies de altura. Después debemos definir una estrategia, esto es el cómo. Cada acción que definamos más adelante deberá estar alineada con nuestra estrategia, cada paso que demos deberá responder a un principio superior de manera que aún sin pensarlo demasiado,  estemos en cada meta lograda acercándonos más a nuestros objetivos.

El paso final es justamente definir las acciones; estas deben ser específicas delimitadas en tiempo y deben tener un propósito claro. Con cada acción se sube un escalón y con cada piso escalado nos acercamos más a nuestro objetivo y con ellos a la meta final. Como Eckermann escribió hace unos años: ¨que cada paso sea una meta sin que deje de ser un paso¨.

Mis objetivos ya están definidos, y si aún no tienen los suyos todavía tienen tiempo de trabajar en ellos. No hay nada pequeño o muy grande que no pueda ir en la lista y lo mejor es que van a ver que la mente trabaja de manera integral y que en el proceso de cumplir sus metas, todo se alinea para que lo logren, cada célula del cuerpo se avoca al objetivo común y hasta los demás se unirán en la carrera por hacer que lo consigan.

Quiero compartir con Uds. Una pequeña historia personal sobre objetivos y resoluciones. Hace seis años empecé a correr y hace cuatro decidí hacer mi primera media maratón, un reto importante para alguien que encontraba inmensamente aburrido pasar siquiera quince minutos de su vida corriendo, sin contar el exceso de peso. Durante cuatro meses me preparé cada día encontrándome con mi despertador cuando el sol aún no salía, con lluvia, sol o viento nunca falté a una práctica, quité algunas cosas inservibles de mi dieta, reduje mis salidas de fin de semana y brindé menos con Malbec. Al comienzo la cama parecía no querer dejar que me pusiera de pie y una vez arriba, mi propia mente me jugaba sucio para que no fuera, para que descansara un poco más, para que me diera un tiempo libre. Sin embargo a medida que pasaban los días y mi propia mente creaba hábitos, se hacía más fácil levantarme, vestirme y empezar a correr: se hacía parte de mi rutina, ¡divertido! Esa es la belleza de los hábitos. El día de la carrera llegó y yo estaba listo, tenía el estómago revuelto y el temblor en las piernas del que sabe lo que le espera, pero tenía la determinación mental forjada por días de trabajo duro en mi voluntad. Dos horas más tarde, con un grito que saliera del propio centro de mi cuerpo, crucé la meta después de algo más de veintiún kilómetros. Exhausto, satisfecho pero vencedor de mis propios temores.

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Para mí fue una experiencia enriquecedora. Me permitió reforzar mi confianza y aprender que todo es posible. Por eso trazarse objetivos es crucial, algunos de ellos podrán atemorizarte pero eso no implica que no debamos hacerlo. Lo importante es seguir evolucionando, creciendo, arreglando lo que haga falta y haciendo mejores versiones de nosotros mismos. Justamente hace poco leí varios mensajes de algunos de Uds. Que decían que la acción cura el miedo o que si tenemos temor de hacer algo, lo hiciéramos temerosos pero igual lo hiciéramos. Me pareció importante compartirlos porque lo peor que puede pasarnos es quedarnos estáticos; no nacimos para eso, nuestra mente está hecha para mudar, para crecer, para mejorar.

No importa si el cambio nos intriga y nos intimida, la adrenalina viene justamente de las alarmas del cuerpo, no importa si el reto se ve monumental, en pequeños objetivos cualquier meta es virtualmente alcanzable. Así que anímense, escriban sus resoluciones, compártanlas, evalúen cada tanto su progreso y tomen acción, pero actúen. Estructuren sus deseos, la mente hará el resto.

Espero que hayan tenido un maravilloso 2016 y que en el próximo año se den a sí mismos y a los que aman, ¡todo lo mejor!

Luis

Amigos

Amigos

La familia está contigo desde que naces, te cuidan, te apoyan, te critican, te molestas con ellos pero al final del día hacen parte de esa carpa gigante e invisible que te cobija, que te da tu identidad más básica y que te acompaña. Pero ya hablaremos de la familia en algún momento, hoy quiero escribir de algunas personas que pudiendo ser o no parte de ella, se vuelven tan importantes en tu vida que aprendes a quererlos como si lo fueran; están en una posición privilegiada porque son imparciales, te pueden criticar con rigidez o apoyar a morir, te conocen perfectamente porque no tienes barreras con ellos y están en las buenas y en las malas; son pocos, son incondicionales, son tus mejores amigos.

Quizás suene incoherente hablar de ¨mejores amigos¨ porque mejor debe ser sólo uno, pero normalmente tenemos un grupo de amigos a los que queremos y de los que te cuesta elegir sólo uno.

Dicen que los amigos se sienten y se ven en las situaciones más difíciles de la vida, que en las buenas todos están pero que en las malas sólo los buenos se quedan, que conocemos muchas personas pero que amigos son muy pocos. Todo esto es de alguna manera correcto. En medio de esta vida de gitano que a veces tenemos los que por cuestiones de trabajo nos mudamos constantemente, aparecen personas que se vuelven como nuestra familia fuera de la familia. Personas con la que compartimos cenas, fiestas, momentos felices y momentos duros también, son aquellos que siempre son bienvenidos en casa, que nos llena de alegría recibir o visitar, que cargamos y cuidamos sus hijos como si fueran nuestros, que aprendemos a extrañar y que nunca dejamos de saludar así sea esporádicamente.

Yo tengo que reconocer que no soy el más grato de los amigos. En ese proceso de adaptación, de cierres y comienzos constantes por los que he pasado, he aprendido a cerrar ciclos y con ellos me despido de la gente con la que convivo diariamente y a veces de manera definitiva. Se quedan sin embargo en mi memoria varios nombres de aquellos con los que he compartido en familia, los que me recibieron en sus casas y me hicieron sentir como en la mía, de aquellos con los que compartí mi pasión por la música hasta la madrugada, o con los que hacían que el trabajo fuera un placer, con los que cocinamos las recetas más simples o los asados más  deliciosos o con aquellos que aún hoy llamo compadres o hermanos.

¿Qué hace que el ser humano y en este caso la mente busque esa amistad incondicional, deposite la confianza y cree confidentes en otras personas?

Mi sicóloga y hermana de cabecera me contaba lo siguiente:

¨Necesitamos de un espejo donde al mirarnos nos identifiquemos pero a la vez nos reflejemos y nos confronten sin el juicio filial moral¨

¨Entre los amigos existe un amor fraternal, filial también, pero hay ciertas permisividades, complicidades y una desfachatez implícita que hace que  por más confianza que tengamos con la familia no logremos desnudar el alma de la misma forma que lo hacemos con los amigos¨

Nuestra mente crea lazos muy fuertes con ellos que pueden durar toda una vida, nos pueden sostener, guiar, complementar o simplemente acompañar, pero es definitivo que como seres humanos, funcionamos mejor en sociedad y que dentro de ella los amigos sean una parte importante de nuestro día a día.

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¡Esta es una época muy especial!

La Navidad no es sólo una fecha para mí, es una época; encierra los sentimientos más hermosos y las nostalgias más profundas y nos trae con igual intensidad la esperanza, el amor familiar y el de los amigos. Es una época para agradecer, para celebrar, para compartir, para ser mejores.

En estas fiestas, a todos aquellos que hacen parte de mi vida, en dónde se encuentren, mi más sentido abrazo cargado de amor y agradecimiento y todos mis mejores deseos para que sólo haya, paz, amor, salud y felicidad en sus vidas.

¡Feliz Navidad!

?Qué nos mueve en la vida?

La primera respuesta que Google arroja es que es un sentimiento vehemente capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón; Wikipedia hace referencia al latín Patior (debe ser Passio) que significa sufrir o sentir; Katherine Giraldo la define de manera muy especial como un valor personal y a su vez con querer repetir algo siempre, sintiendo un grado indescriptible de felicidad y placer al hacerlo.

Yo la defino como el combustible último de la motivación y por ende de nuestra capacidad para expresarnos como seres humanos de manera plena: ¡Esa es la pasión para mí!

La pasión está en todos y en todo, está en mi amiga chef que igual hace un Pabellón para sus hijos (su otra pasión) o un pavo al guajillo, en aquella que adora su rutina diaria de ejercicio y que empieza a escribir, en la que soporta todo muy lejos de aquí para conseguir su objetivo de aprender y en los que hacen de su profesión un servicio a los demás. La pasión es vida, es la manera de expresarle al universo que somos diferentes, que somos excelsos en lo que hacemos. La pasión define al amor, intensifica el deseo y lo hace humano, controla y explota cada sentimiento y cada pensamiento, es la montaña rusa en oposición al carrusel en la feria  y hace de nuestra vida un cúmulo de experiencias memorables.

Los mejores resultados en todo lo que nos proponemos se logran con el ingrediente de la pasión. Son pocos los afortunados que se levantan todos los días y salen a hacer lo que les apasiona pero para ellos el trabajo es un placer, es el origen de todas las satisfacciones y una gratificación constante.

¿Qué sucede para los que no?

No siempre en nuestra vida hacemos lo que amamos, hay caminos que escogemos para llegar a ese estado y no hay nada malo con eso, en tanto que tengamos un plan y que nunca dejemos de buscar y de luchar por lo que queremos, estamos bien encaminados. Por cada día en el que haya algo que no nos apasione, debe haber al menos otra cosa que nos llene. Si el trabajo extenuante de la oficina parece agotarnos, el lápiz, el pincel, la música, salir y disfrutar de la naturaleza o la colección de fotos deben ser nuestra conexión a aquello que nos apasiona.

¿Qué tan importante es la pasión en nuestras vidas?

Para mí la pasión es fundamental para nuestras vidas. Podemos vivir una vida plana y sosegada o arriesgarnos a vivir con pasión; yo escojo la segunda. Lo hago porque con pasión se intensifican nuestras emociones y el sentido que le encontramos a todo, las experiencias se vuelven inolvidables, las metas se hacen alcanzables y nada parece tan difícil o por lo menos tan monótono.

¿La pasión nace o se hace?

Para mí la pasión nace con nosotros, está dentro de nosotros pero no siempre es visible. Hace falta buscar, cultivar e incitar a la mente para que encuentre su tonalidad perfecta, su frecuencia de resonancia con lo que amamos, su máxima expresión. Y en ese camino encontramos desazones y aprendemos, pero es claro dentro de nosotros cuando encontramos lo que buscamos, porque todas las alarmas se prenden en nuestro interior gritándonos que allí es a dónde pertenecemos.

¿Tenemos una sola pasión en la vida?

Para mí la pasión es una pero se aplica a todo, por consiguiente podemos tener múltiples pasiones o podemos apasionarnos por muchas cosas. Sin embargo el origen de nuestra pasión es uno sólo y está dentro de nosotros, sólo nosotros conocemos el camino para la liberarla y poseemos la llave para dejarla salir. Dicen por ejemplo, que los latinos somos apasionados por definición y buenos amantes. Yo estoy convencido que una cosa va estrechamente ligada a la otra; aquel que escucha, que aprende, que se entrega, que explora, que deja los miedos afuera de la habitación, que se expresa y que pone al otro por encima de todo, tiene pasión en su vida y esto lo hace mejor. ¨Si logramos identificar nuestra pasión en la vida viviremos haciendo lo que nos llena de gozo la vida entera¨

***

Hay muchas cosas que me gustan en la vida y otras tantas que me apasionan. Los caballos y la incondicional relación que desarrollan con los seres humanos una vez establecen confianza; la música y su magia que nos transporta donde queramos en el tiempo y la distancia, viajar y descubrir lugares maravillosos o cuando me siento frente a una hoja en blanco y las palabras se apiñan queriendo salir al mismo tiempo y compitiendo contra mi capacidad física de plasmarlas, en esos momentos siento que no necesito hacer ningún esfuerzo, que todo fluye, que mi mente está en armonía con lo que disfruto y que soy feliz.

¿Qué les apasiona en la vida?

Todo lo mejor y mucha pasión en lo que hagan.

Luis

Bibliografía:

  1. http://40ymas.com/2010/10/pasion-se-nace-o-se-hace/
  2. http://www.kathegiraldo.com/pasion/
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Pasi%C3%B3n_(emoci%C3%B3n)
  4. Google